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El latido de una Isla – Por Óscar Herrera

   

El corazón empuja más que las piernas. El sentimiento que pusieron todos los jugadores del CD Tenerife en este derbi es algo para recordar. Desde Suso hasta Aridane, pasando por Aitor Sanz y Carlos Ruiz. Con Roberto, Moyano, Cámara y Ricardo. Desde el pulmón de Cristo Martín hasta la magia de Ayoze. Con el empuje de Ros y la pausa de Rivero, para acabar con la raza de Aday y Bruno. Todos y cada uno de los jugadores que participaron anoche en el partido pusieron el alma para que Tenerife, y la Canarias blanquiazul, vivieran su noche más intensa de los últimos años. Eléctrica manera de abordar un encuentro en el que el sentimiento juega sus bazas al compás de los latidos. Fue fútbol, sí, pero también la vibrante manera de hacernos llegar a todos los tinerfeñistas el reloj de una Isla que se paralizó entre las 8 y las 10 de la noche de este 4 de diciembre de 2013. Mención especial para Álvaro Cervera. Un hombre tranquilo pero empeñado en llevar su estilo a los altares del tinerfeñismo. Un Cervera que ha sabido impregnar a sus pupilos todo el temple para no salirse del carril de la sensatez. Ese Cervera que no pierde su tino a la hora de juzgar las desafortunadas palabras de un colega (Lobera), que lo pone a los pies de los caballos. Ha sido la noche ideal. Donde un puñado de futbolistas hicieron llegar al éxtasis futbolístico a los 18.040 espectadores que acudieron al Heliodoro. Bueno, quitando a los 800 amarillos que fueron testigos de como el Tenerife es más que un club. Ese grito de gol que recorrió como la pólvora las calles de Santa Cruz y que llegó de forma instantánea hasta Tegueste, Arafo, Santiago del Teide, Puerto de La Cruz, Valle de Guerra, La Matanza, El Rosario, Icod, Buenavista, Arona, Adeje, Vilaflor; y que subió hasta el padre Teide para rebotar hacia Valverde, El Pinar, Agulo, Vallehermoso, El Paso, Barlovento, Breña Alta, y llegar el eco hasta Arguineguín y Arucas, donde languideció el sonido del gol blanquiazul que se mezclaba con el unánime estruendo de toda una afición. El manual de libro de una historia que tuvo el mejor final. El que hizo que anoche, la parte más futbolera de la Isla, y aquellos que lo son menos, tuvieran dulces sueños con la imagen de Ayoze besándose el escudo.