X
la esquina>

Levantarse con el pie izquierdo – Por Claudio Andrada Félix

   

Qué curioso resulta todo a nuestro alrededor cuando nos atrevemos a cambiar las rutinas. Les digo esto porque el sábado no se me ocurrió otra cosa que levantarme con el pie izquierdo. Les puedo asegurar que, nada más poner el pie siniestro en el suelo, un aluvión de temores se instaló en mis pensamientos. Y no fue hasta después del cafeileche cuando comprendí que no debía tener miedo por romper la rutina. Aún temeroso, por aquella sentencia de todos conocida de que cuando uno se levanta con la citada extremidad solo pueden ocurrirte desgracias, me aventuré a ver qué pasaba y qué cosas cambiaban en mi día. Y mi primera sorpresa me la llevé al bajar las escaleras del bloque. Todas las mañanas me encuentro al presidente de la asociación de vecinos que reclama incansablemente mi atención por las cosas que suceden en el barrio y al que no le hago maldito caso. Pues bien, resulta que no solo escuché sus reiteradas demandas de que si no vamos juntos no hay nada que hacer, sino que me oí a mí mismo comprometiéndome a pasar por el local y encargarme de permanecer un día a la semana y escuchar lo que los vecinos más necesitados precisan. Pero es que ahí no quedó todo. Al salir a la calle me sumé a una manifestación contra los recortes de las pensiones, la educación, la sanidad… y un largo etcétera de demandas sociales que antes solo oía y ahora escucho. Y me dio miedo. Un miedo atroz, porque creo que ya no podré vivir jamás mirando para otro lado. Y les aseguro que me invadió un desasosiego tremendo, porque ¡quién soy yo para cambiar las cosas!, si solo soy uno… Y cuando entré en el bar donde me tomo el segundo café del día, saludé como siempre a la misma gente que puebla la barra cada mañana, pero por primera vez vi en sus rostros los surcos de la tristeza y la desesperación que antes no veía. Qué curioso que por levantarte con un pie distinto la vida cambie tanto a nuestro alrededor. Aunque tal vez no fue el pie lo que me ha cambiado la vida; a lo mejor la conciencia ha decidido instalarse para siempre entre mis andares. Lo que tengo claro, de todas formas, es que si me hubiese levantado con la pierna derecha, me hubiera dado la vuelta en la cama y aún estaría durmiendo.

claudioandrada1959@gmail.com