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la punta del viento>

Líderes del Norte – Por Agustín M. González

   

El Norte está de enhorabuena. Los rezos a la Virgen de Candelaria, la conjunción de los planetas y las leyes del azar han obrado el milagro: los males crónicos que desde hace años padece el norte de la isla de Tenerife están a punto de desaparecer de un plumazo. Sí, como lo oyen. Me explico. Todo el mundo ha mantenido siempre que una de las causas del estancamiento de esta zona ha sido la falta de líderes comarcales, la falta de políticos de peso capaces de aunar voluntades y hacerse oír ante las administraciones superiores para defender los derechos, proyectos y aspiraciones de los norteños. El Norte ha adolecido hasta ahora de guías con autoridad. Pues eso ya ha cambiado. Casi de la noche a la mañana han empezado a proliferar los líderes por todos lados, como las setas en el bosque después de un chaparrón. Los hay ahora de todos los colores y los tamaños: el alcalde de Los Realejos, Manuel Domínguez, es el presidente del Partido Popular en Tenerife y tiene pinta de seguir en proyección; los socialistas cuentan como vicepresidente primero del Cabildo, y hasta hace poco también senador, al buenavistero Aurelio Abreu; y Coalición Canarias ha encontrado en el sustituto de Isaac Valencia no solo al nuevo alcalde villero, sino a todo un referente para el norte de la Isla, que además ostenta la secretaría de Organización del partido. No son cualquiera; no son unos secundarios; son puntales en sus respectivas organizaciones, con voz y mando. Lejanos quedan ya otros tiempos en los que solo el garachiquense Lorenzo Dorta paseaba el estandarte norteño por los palacios capitalinos. Ahora no solo hay cantidad por estos lares, sino calidad, competencia y competitividad, con lo que esta vez sí o sí el Norte va a salir de su crisis disparado por los aires, como un cohete, gane quien gane el reñido pugilato que se cierne. Esto va a ser más sonado y espectacular que la revolución industrial… Ahora ya no hay excusas para que la comarca que en otro tiempo fue el motor de la Isla reciba la atención, la ayuda y la solidaridad que merecen sus casi 300.000 habitantes. Ahora tenemos interlocutores válidos. Frotémonos ya las manos imaginando la lluvia de millones en inversiones que nos van a caer encima, desde El Pris hasta la Punta de Teno. La Isla ya no termina en la Cruz de Piedra… “¡Ujalá!”, como decía mi abuelo.