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Sin complejos>

Mantener la esperanza – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

En estos días de encuentros cercanos y entrañables, cuando se multiplican las historias cercanas, es inevitable que uno haga balance y se dé cuenta de por qué este municipio es tan especial, de los valores que atesora. El pasado lunes, por ejemplo, fue uno de esos momentos que se prestan a la reflexión y al optimismo. Presentábamos el balance del proyecto Barrios por el Empleo, pero antes nos reunimos con el Consejo Asesor de esta iniciativa: hombres y mujeres que saben, de primera mano, lo que es luchar y salir adelante a pesar de las dificultades y que han tejido redes de apoyo entre ellos, lo que les ha permitido superarse y mantener la esperanza aún en los tiempos más difíciles. Esa actitud les ha llevado a abrirse camino y a marcar el paso en materia de formación para las personas en paro de La Laguna y ha consagrado al proyecto que coordina el profesor Vicente Zapata como una marca de referencia en toda Canarias, lo que sin duda ayudará a conseguir la confianza de los empresarios de cara al futuro. Un futuro que sigue siendo complicado a corto plazo, pero que se presenta mucho más sobrellevable si se encara de manera conjunta. Me habrán escuchado decir muchas veces que es la colaboración, y no la competencia, lo que hace avanzar a las sociedades. Esta idea tiene todo un fundamento científico, desarrollado por la bióloga Lynn Margulis, que sostiene que el centro del proceso evolutivo es la cooperación entre organismos distintos. Canarias, en general y La Laguna de manera muy particular han dado muestras de esa colaboración como base de su desarrollo. Tenemos muchos y variados ejemplos de la enorme solidaridad de nuestra gente a lo largo de la historia. La vemos, hoy, cada día, en las asociaciones vecinales, sociales, culturales, que no dudan en destinar sus fondos e idear propuestas para ayudar al que más lo necesita. En las ONG, cuyos integrantes, en gran parte voluntarios, prestan su tiempo y su esfuerzo a hacer mejor la vida de los demás. Está presente en los ciudadanos y ciudadanas que nos dan a diario lecciones de lucha y de esfuerzo. Este no es el estado ideal, ni la sociedad a la que aspiramos, obviamente. El mañana por el que trabajamos es aquel en el que los servicios sociales no tengan razón de ser; en el que nuestros mayores no se vean obligados a ser el sostén de sus familias y en el que nuestros jóvenes, los más formados de la historia de este Archipiélago, no tengan que emigrar, como lo hicieron sus antepasados. La realidad, lo que tenemos aún por delante, no es fácil. Obviarlo sería de irresponsables y ocultarlo de cínicos. Pero, de la misma manera, creo firmemente que mantener la esperanza, conservar la ilusión es un deber, tanto como ser realistas. Aún nos quedan momentos complicados que pasar. Nos viene impuesta desde el Gobierno del Estado un cambio de la Ley que regula las administraciones locales, que nos va a impedir prestar muchos de los servicios que ahora damos al vecino de manera directa. Los ayuntamientos -y, por tanto, los ciudadanos- tendremos que hacer frente a una reforma injusta e innecesaria. Pero tengan por seguro que, como hemos hecho hasta ahora, pondremos todos los esfuerzos y trabajaremos unidos en estrategias que ayuden a paliar sus efectos. Porque, aunque a algunos se les haya olvidado, hoy, más que nunca, gobernar debe ser repartir justicia y esperanza. El paso de un año a otro es una ocasión propicia para dejar atrás lo malo y poner nuestro empeño común en salir adelante, aunque sea duro. Como bien decía el pedagogo Paulo Freire, “las cosas no son así; están así y vamos a cambiarlas”. Mi deseo y mi voluntad es que las cambiemos juntos. Que el año que ya llega les traiga nuevas y mejores oportunidades.

*ALCALDE DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA