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Menores e Internet – Por Sergio García de la Cruz

   

Dice el futuro Reglamento general de protección de datos de la Unión Europea que los niños merecen una protección específica de sus datos personales, ya que pueden ser menos conscientes de los riesgos, consecuencias, garantías y derechos. Este mismo considera como un “niño” al menor de 18 años de edad, pero añade que en relación con la oferta directa de servicios de la sociedad de la información a estos, el tratamiento de los datos personales relativos a los niños menores de 13 años solo será lícito si el consentimiento ha sido dado o autorizado por el padre o tutor del niño.

En la actualidad, los adultos estamos teniendo serios problemas cuando se trata de proteger nuestros datos, continuamente se producen intromisiones ilegítimas, algunas de ellas incluso delictivas, y eso que existe una normativa que nos protege, pero aun así, somos víctimas de múltiples bases de datos, legales e ilegales, públicas o privadas. Las redes sociales no solo no cuidan nuestros datos, sino que además negocian con ellos. Dejando a un lado la red Tuenti que es la única nacional que se rige por las leyes europeas, y que por cierto tiene una gran sensibilidad en la protección de datos, y esto incluye el etiquetado, el resto escapan de nuestro control. La normativa mencionada obliga al responsable del tratamiento a realizar un esfuerzo razonable para obtener un consentimiento verificable cuando se trata de menores de 13 años teniendo en cuenta la tecnología disponible, pero esto y nada es lo mismo. Desde que introduzcamos un solo dato en estas redes sociales ya perdemos el control sobre ellos. Sí, podemos borrarlos, pero no existe un control inmediato, y en minutos ese mismo dato puede ser difundido por cientos de personas. Una vez abierta una cuenta, su cierre real es imposible, queda oculta, pero nunca borrada. No hay un control efectivo de la información, tampoco del acceso.

Con carácter general la normativa en protección de datos en nuestro país establece la frontera del consentimiento valido a los 14 años, en el caso de menores de esta edad se requerirá el consentimiento de los padres o tutores. Esta edad deberá equipararse a la de regulación Europea, llegado el momento.

Las redes sociales suponen una nueva forma de difusión y comunicación con nuestros allegados, pero también una importante fuente de información que desvela muchos aspectos de nuestras vidas. La aplicación WhatsApp es destacable por su inmediatez, pero también por su falta de seguridad que está basada en el algoritmo cifrado RC4 que protege el envío y la recepción de mensajes, y el código HMAC para la autentificación y verificación de los mensajes, usando para todos la misma clave.

El 76% de los niños de 11 a 14 años utiliza habitualmente el WhatsApp, en principio, esto no supone un peligro siempre que les inculquemos el hacer un buen uso de ella y las consecuencias que les puede acarrear.

Es preocupante que últimamente se aprecie un incremento en la imputación de delitos a menores que difunden imágenes o videos que atentan contra la intimidad o el derecho a la propia imagen.

www.sergiogarciacruz.com