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El ministro y las eléctricas – Por Fermín Bocos

   

La verbosidad previa al tarifazo con el que las compañías eléctricas (Endesa, Iberdrola, etc.) pretendían felicitarnos las navidades ha colocado al ministro de Industria a los pies de los caballos. Decía el general De Gaulle que en política se podía hacer todo menos el ridículo. Tras proclamar que la luz no subiría por encima del 2%, José Manuel Soria entra de lleno en ese registro. También bordeó la incongruencia al no acudir a los tribunales tras denunciar que se había producido una “burda manipulación” en la famosa subasta en la que se decide el precio de la luz. En cualquier otro país en el que los cargos públicos están acostumbrado a asumir las consecuencias de los errores -no digamos las meteduras de pata-, el ministro ya habría presentado la dimisión. Aquí no se espera semejante acto de coherencia de la misma manera que nadie espera que el Gobierno ponga en marcha una investigación seria para aclarar lo sucedido y de paso, para poder descifrar fórmula mistérica que cada tres meses cristaliza en lo que conocemos como recibo de la luz. Para que todo el mundo lo entienda y como consumidores no tengamos que seguir soportando la arrogancia de los señores del kilovatio, personajes que cuando comparecen en los medios lo hacen empleando un tono de prepotencia insoportable. La verdad es que no son muchas las esperanzas de que el Ejecutivo tenga un gesto en esa dirección visto que las semana pasada el Grupo Parlamentario del PP en el Congreso tumbó una iniciativa para impedir que les fuera cortado el suministro de luz a las familias que por estar en el paro o haber dejado de cobrar el subsidio de desempleo, no podían pagar este servicio. Allá cada uno con lo que siembra, pero es sabido que este tipo de insensibilidad frente a determinados problemas sociales específicos suelen pagarse después en las elecciones. Los políticos viven en una burbuja y en lo personal tienen el riñón cubierto (sueldos, seguros de vida, pensiones de jubilación con cargo a los presupuestos del Parlamento, etc.) y no caen en la cuenta de que hay mucha gente a la que la crisis (despidos, ERTE, poda de salarios, etc.) ha empujado a la exclusión. Cada vez se hace más difícil llegar a fin de mes. La clase media está siendo esquilmada con los impuestos y, a juzgar por las listas Forbes que se publican estos días, solo una minoría se ha hecho todavía más rica durante este aciago 2013.La media del común lo pasa mal. Por eso, el anuncio del desorbitado incremento del precio de la luz ha soliviantado al personal porque cada vez está más extendida la idea de que el sistema está amañado en favor de una clase privilegiada. Feo asunto.