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Noventa años de música y vivencias

   

Banda de La Guancha

La banda actual, con sesenta componentes, posando junto al Casino de La Guancha. / DA

VICENTE PÉREZ | La Guancha

Corría el año 1924. La Guancha era un pueblo de poco más de 2.000 habitantes, lleno de niños y mujeres, sin carretera, aislado en su sueño de medianías. Los hombres se iban a Cuba para escapar de la Guerra de Marruecos. Y en esas que un día el cura Domingo Hernández se despertó con una ilusión: crear una agrupación musical con los niños de la escuela. Así es como comenzó todo en la historia de la Banda de Música de este pueblo, que, noventa años después, ha rescatado de las garras del olvido el periodista y escritor guanchero Salvador Pérez, en un libro que es a la vez la historia de un pueblo a través de sus músicos.

La obra, que se presentó el 22 de noviembre en el Centro Cultural Unión y Fraternidad, está editada por el Patronato de Música XVIII de Enero, con el patrocinio del Cabildo, el Ayuntamiento y la Fundación Canaria Carlos Salvador y Beatriz.

Prologado por el profesor de Historia de América de la Universidad de La Laguna Manuel Hernández, el libro lleva por título La Banda en la vida. Crónica de 90 años de la Banda de Música de La Guancha (1924-1914), y sus 352 páginas, con 200 fotos, son fruto de muchas horas de conversación del autor con exmiembros y actuales componentes de esta banda, primero en 1997, y luego en 2012 y 2013, debido a que, “por circunstancias personales, políticas o de otra índole” la obra que estaba lista en 1999 ha tardado 14 años en publicarse, y ha sido actualizada. La edición, a cargo del profesor y psicólogo José Juan Rodríguez, consta de 1.500 ejemplares, y los beneficios serán para el Patronato de Música.

“He hecho un libro de historia con historia, de personas y personajes, de humor y amor,de ironía…, no solo de la vida de la banda, sino la banda en la vida de un pueblo que, por su lejanía espiritual, en las medianías, fue una isla dentro de las islas”, cuenta Salvador Pérez. A su memoria viene necesariamente quien fuera director de la banda en los años cuarenta, Juan Luis Reyes, “que no sólo enseñó solfeo, sino educación para la vida, valores que, maravillosamente, aún perduran en los actuales músicos”, cuya edad va desde los 14 a los 64 años, “y entre ellos reina un respeto absoluto”.

La banda, como La Guancha, no se resignó a su aislamiento, y se hizo viajera. La primera actuación fuera del municipio fue toda una odisea entonces, pues los pequeños músicos tuvieron que ir andando hasta la el casco de San Juan de la Rambla, en la costa, desde donde luego fueron en coche hasta el Realejo Bajo, donde actuaron. Luego vendrían actuaciones en Arico y después el salto a La Gomera donde aquellos niños músicos se marearon en la travesía hasta Puerto de Santiago y los pescadores tuvieron que sacarlos a hombros.
Pasó la Guerra Civil, pasó la dictadura, y llegaron los viajes a La Palma, Lanzarote, Gran Canaria y al fin el gran salto del charco, hasta la Península, donde han actuado en diez ocasiones, como el memorable concierto en el teatro Campoamor de Oviedo.

Banda de La Guancha 1924

La banda guanchera, en 1924, una imagen que ahora rescata del olvido el libro de Salvador Pérez. / DA

Un capítulo cuenta la relación de la banda con el circo en el que se crió la mítica trapecista tinerfeña Pino del Oro, el Circo Segura, al que la Guerra Civil sorprendió en La Guancha, donde permaneció cuatro meses, sacando solo para comer, pero arriando una sonrisa de ilusión en un pueblo sumido en la tristeza.

Tras un paréntesis en los años setenta, la agrupación resurgió en 1980 con Anatael Mesa Quintero como director. Desde 1999, la dirige Juan Antonio Hernández. Hoy tiene 60 miembros y está regida por el Patronato de Música XVIII de Enero, que también gestiona la Escuela de Música.

“Deseo que sea un libro para el futuro, para seguir aportando, investigando; un libro que sea camino y cauce, barranco de ideas y montaña para subir; un libro para recordar y amar la música y a sus auténticos y únicos protagonistas: los músicos”. Es la aspiración de un cronista que, acaso sin darse cuenta, ha compuesto con palabras la partitura de un pueblo. Su pueblo.

Salvador Pérez

El periodista y escritor guanchero Salvador Pérez. | FRAN PALLERO

Salvador Pérez: “El rayo cultural de un tiempo humilde”

“La fundación de la banda en 1924 fue una ilusión colectiva de aquel tiempo humilde; era el único rayo de cultura en la época, gracias a la idea de aquel cura, que entrevisté en 1977, cuando ya tenía 88 años”, rememora Salvador Pérez. Mucho de maestro y mucho de periodista ha puesto en esta obra el autor, a quien le unen lazos sentimentales y familiares con la banda: “Con un tío músico fundador, una hija música, un hermano primer presidente del Patronato en 1980, dos sobrinos músicos, cuatro sobrinos nietos en la Escuela Municipal de Música, muchas son las razones para hacer un libro sobre esta banda”, explica. Además, en la gestación del libro tienen que ver también sus hijos, fallecidos en accidente de tráfico, que dan nombre a la Fundación Carlos Salvador y Beatriz: él revisó el texto final y aportó ideas para la edición y ella fue miembro fundador de la Banda Juvenil.