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Un palo de agua

   

DIARIODEAVISOS.COM | Santa Cruz de Tenerife

El palo de agua que cayó durante esta semana en el Valle de Güímar y en la comarca de Agache, unido al de la semana anterior, ha sido, mayoritariamente, una bendición para los agricultores, pese a que en algunos casos se han roto tuberías, muros o se han perdido cosechas de hortalizas.

Cecilia Otazo, concejal de Desarrollo Rural de Candelaria, apunta que las lluvias “han supuesto beneficios para el sector del campo, no produciendo daños, a excepción de algunas paredes caídas en las medianías”. “Además -apunta Otazo- ha permitido que el embalse de Agacan, situado en el barranco de los altos de Malpaís, se encuentre en estos momentos a su máximo de capacidad”, algo que no recuerdan ni los más viejos del lugar.

El alcalde de Arafo, Juan José Lemes, es de la misma opinión, aunque recuerda que el temporal hizo estragos en la zona de Los Muritos, que une La Hidalga con el casco, en la carretera de la Cumbre, donde hubo que retirar piedras caídas por desprendimientos y en el parque recreativo Los Frailes, que “todavía permanece cerrado por precaución”, señaló ayer el alcalde.
Lemes, sin embargo, reconoce que pese a “estos inconvenientes”, el agua que ha caído “ha sido buenísima para los agricultores, que esperaban hace años que cayera tantos litros y sin viento, que ha sido lo mejor”. “Igual -prosigue Lemes- hubiera sido mejor un poco menos de agua, pero no podemos quejarnos después de tantos años de sequía”, manifestó.

El Ayuntamiento de Arafo ya prepara un dosier para evaluar los daños sufridos en las viviendas y en las fincas y solicitar las ayudas oportunas que demanden los vecinos.

En Güímar, tanto en el valle como en Agache, los principales daños se ocasionaron en las vías, en los caminos anexos al barranco de Badajoz y en la caída de viejos paredones, sobre todo ocasionados por las lluvias de la semana anterior. Sin embargo, Loly Rodríguez, concejal de Agricultura de Güímar, manifiesta que “casi todos los agricultores están satisfechos, porque los de Agache, por ejemplo, me dijeron que para ellos se adelantó la lotería”.

“El agua -prosigue Rodríguez- ha hecho daño en las hortalizas, pero le ha venido bien a los frutales y a las viñas”, y recordó además: “Después de quejarnos tanto de la falta de agua, ahora con las charcas llenas habrá un gran ahorro y eso trae un gran beneficio para todos”.

En Fasnia, también se aplaude la llegada de la lluvia, aunque allí lo peor fue que el canal que va a la balsa quedó obstruido por una gran piedra y con ello se perdió por el camino mucha agua.


LA CARA Y LA CRUZ DEL TEMPORAL

Las charcas privadas, como la que aparece en la foto en la zona de Vence (Candelaria) y balsas de cooperativas o insulares han ocupado casi toda su capacidad de almacenaje de agua, algo que no sucedía en años. Sin embargo, también se ha perdido mucha agua, como en el caso de Fasnia, donde su principal balsa en Artifira no ha podido recibir toda el agua que cabía esperar al obstruirse uno de los canales que llega hasta ella. Son la cara y la cruz de la tormenta que ya pasó.

CANDELARIA DESPUÉS DE LA TORMENTA

FASNIA DESPUÉS DE LA TORMENTA