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¡Que se prepare el 2014! – Por Francisco Muro de Iscar

   

Que se vaya el 2013. Despidámoslo con alegría. Al terminar 2012 creo recordar que fue Fernando Roig, el dueño de Mercadona, quien dijo que 2013 sería peor que 2012. Este año no ha dicho nada, que yo sepa, y nos queda una esperanza de que el futuro sea, al menos, un poco mejor. En la economía hemos pasado de estar desahuciados a estar gravemente enfermos. Suena a chirigota escuchar al Gobierno decir que estamos saliendo de la crisis, mientras seguimos con seis millones de parados. No habrá trabajo para la mitad de esos seis millones antes de cinco o diez años, y esa debería ser la primera preocupación del Gobierno y de una oposición sin ideas ni liderazgo. Suena a escarnio escuchar a los expertos internacionales decir que las reformas se han hecho bien, pero que hay que profundizar. ¿Hasta que no podamos salir del agujero? Millones de jóvenes están sin empleo, los que consiguen uno están siendo explotados y los que pueden se marchan fuera. ¿Y qué hace el Ministerio de Empleo? Contar los desempleados.

La economía va mal, pero la política va peor. El intento de secesión de Cataluña, la trampa de los presos de ETA, la corrupción extendida a todos los niveles políticos y sindicales, la falta de diálogo, la voluntad de acabar con la sociedad civil, los enjuagues para controlar el aparato judicial por los partidos, la falta de transparencia de la Administración… dañan profundamente el Estado de derecho y la democracia. Pero lo más grave es que los políticos, de todos los signos, están tratando de hacer lo imposible para seguir controlándolo todo, para poder permanecer en sus puestos, con los mismos privilegios, sin asumir las responsabilidades de sus errores y permitiéndose hacer trampas.

En este año del suspenso a los políticos y a los sindicatos, emerge una figura a nivel internacional, el Papa Francisco I, con un mensaje cargado de signos y de realidades. La Iglesia católica vuelve a ser una referencia mundial, un signo del cambio que va a venir si queremos que este mundo siga siendo habitable. A nivel nacional, hay que hacer un monumento a un puñado de jueces, verdaderamente independientes, que han decidido hacer justicia sin mirar la filiación o el carné político de nadie. Y habría que poner un diez a tantos ciudadanos que, a pesar de sufrir la crisis en sus carnes, han dado ejemplo de solidaridad con los más desfavorecidos, con Cáritas o el Banco de Alimentos como banderas de atención a los más desfavorecidos. Solo estas cosas permiten creer en el futuro de la humanidad.

En todo caso, el futuro lo tenemos que construir nosotros. Uno a uno y todos unidos. De nosotros depende que sea de otra manera. Hay que ser optimistas y pensar que somos capaces de hacer algo diferente, de hacerlo mejor y de compartirlo con los demás. Hay que dejar de estar resignados para estar comprometidos. Hay que dejar de esperar para empezar a buscar. Hay que olvidarse de que nos van a solucionar los problemas para empezar a resolverlos. Hay que dejar de votar con la nariz tapada para hacerlo con los ojos bien abiertos. Que se prepare el 2014 que vamos a por él.