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Recibo con trampa – Por Francisco Pomares

   

Cuando usted paga el recibo de la luz paga mucho más que la luz. La mitad de lo que paga son impuestos y tasas y milongas varias, que recauda el Gobierno para seguir haciendo lo contrario de lo que dice que quiere hacer. La otra mitad de lo que usted paga se decide a partes iguales entre el Gobierno y las eléctricas, el Gobierno por ukasse ministerial y las eléctricas en una subasta entre comercializadoras energéticas que se celebrará hoy jueves. La cosa es que -después de asegurarlo el ministro en septiembre e insistir en ello la semana pasada- el Gobierno ha decidido no mantener congelada la parte regulada del recibo de la luz, que es la cantidad que fija el Gobierno. Soria ha anunciado que en enero subirán los peajes eléctricos para intentar paliar con ello los intereses y el principal de la deuda vinculada al nuevo déficit de tarifa de 3.600 millones de euros de 2013. Un déficit de tarifa que se produce, entre otras cosas, porque el Gobierno decidió a última hora, y con una enmienda a la ley eléctrica en el Senado, no cumplir con el trato al que se había comprometido con las eléctricas y los consumidores para hacerse cargo del déficit, repartiéndolo entre las eléctricas, los consumidores y el propio Gobierno. Ahora, los 3.600 millones que Soria prometió poner y que Montoro ha metido en su saco, pues tendrán que ponerlo los consumidores y las eléctricas, que es lo mismo que decir los consumidores y los consumidores, más temprano que tarde. Llegados a este punto, si usted no ha entendido nada, le confieso que yo tampoco.

Más allá de intentar desentrañar la fórmula de la Coca-Cola que se esconde detrás de esos algoritmos esotéricos al que algunos llaman recibo, la percepción última es que el Gobierno Rajoy sigue instalado en la certeza de que la única manera de salir de esta crisis es cambiando el dinero de sitio, privatizando el patrimonio público (vendiéndolo a precio de saldo a los amigos) y pasando los cuartos de las manos y bolsillos de los ciudadanos con empleo o con algún tipo de recursos, a los de la administración pública, que ya se encarga de hacerlo llegar por distintas vías a quienes de verdad lo necesitan, que son -principalmente- los bancos que hubo que rescatar, las grandes empresas que gastan en abogados y asesores fiscales lo que consiguen no tributar, y la cuadra de amigos que van a resolver el problema del país quedándose con él, o -al menos- con sus pedazos más suculentos. O sea, que la crisis deben pagarla de su bolsillo todos los ciudadanos por igual, vía más impuestos, menos servicios y todo lo más básico cada día más caro. Y si hay algo universal, es sin duda el recibo de la luz. Cuando vuelvan a subirlo, piense usted que al darle al interruptor, mientras usted se empobrece, contribuye a hacer más ricos a los más ricos. Ese es otro motivo para ahorrar energía.