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El Salvaje espera al acecho

   

Francis sale al cuadrilátero en It’s Showtime. | SERGIO MÉNDEZ

Francis sale al cuadrilátero en It’s Showtime. | SERGIO MÉNDEZ

JUAN S. SÁNCHEZ | Santa Cruz de Tenerife

Solo la inactividad ha podido con él, pero Francis Javier Jorge amenaza con volver a la carga más fuerte que nunca. Con una sola derrota en su palmarés, aquel polémico combate en el It’s Showtime de La Laguna en el que todos lo vieron ganador frente a Jason Willnis menos los jueces, el fajador de El Ortigal quiere recobrar el ritmo de peleas y triunfos con el que se ganó el merecido sobrenombre de El Salvaje. Y es que hubo un tiempo en el que su superioridad física sobre sus rivales fue tal que nadie osaba a retarlo y que todos los contrincantes que iba encontrando en el camino salían derrotados del cuadrilátero.

Esa gran racha de triunfos le sirvió para salir de la sombra de su hermano Loren, pero también le costó que muchos rivales se negaran a enfrentarse a él. Ahora, con la madurez de la edad y el recientemente estrenado matrimonio con Carmen, su pareja de siempre, Francis quiere retomar una carrera de la que puede presumir pero a la que apenas le ha sacado rendimiento tanto económico como de triunfos de lustre. Solo el Campeonato de España profesional, además de los títulos nacionales en categoría amateur y neoprofesional adornan sus vitrinas, pero El Salvaje quiere más.

“Yo siempre estoy disponible para cualquier combate, solo tienen que tocar la puerta”, confiesa el poderoso púgil tinerfeño, que reconoce que espera que el año 2014 “sea más positivo y más productivo” para él porque este año que acaba no han contado con él. Y es que como Francis argumenta “yo siempre estoy en forma” por lo que parece increible que este año solo se haya subido al cuadrilátero para vencer por decisión de los jueces al campeón mundial WAKO, el francés Vincent Petitjean, en la gala en la que su hermano Loren consiguió el título de Europa.

Si en 2013 no tuvo la actividad necesaria, en 2012 tampoco encontró el ritmo de combates necesario para meterse definitivamente entre los mejores. Y es que ese año solo peleó frente a Moisés Ruibal, al que venció por lesión del púgil gallego y al peligroso rumano afincado en Madrid Adrián Garlonta, al que derrotó por decisión el mismo día que Daniel Rivero se proclamaba campeón de España de muay thai en el Pancho Camurria. Después vino el duelo con Petitjean… y el desierto.