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Se pedirán ayudas para reparar los daños de la lluvia

   

Avalancha de piedras en una vía del barranco de Badajoz. / V. G.

Avalancha de piedras en una vía del barranco de Badajoz. / V. G.

NORBERTO CHIJEB | Güímar

Con el paso de los días, las consecuencias del fuerte aguacero que azotó al municipio de Güímar el lunes comienzan a ser más grave de lo inicialmente presupuestado, aunque todavía se está en el período de evaluación.

No será, sin embargo, hasta el martes cuando se conocerá el alcance de los daños ocasionados en las distintas vías y caminos municipales e insulares, así como en fincas particulares, en concreto aquellas que se encuentran situadas en los márgenes del barranco de Badajoz, muchas de las cuales han perdido sus accesos, aunque uno de los principales, el camino de Los Zarzales, fue reabierto el miércoles, al menos para cruzar el barranco, no en todo su recorrido.

El martes se reunirá la junta de gobierno local para realizar las valoraciones económicas de los daños y remitirlos posteriormente a la Subdelegación del Gobierno, Gobierno de Canarias y Cabildo de Tenerife en solitud de las correspondientes ayudas.

Mientras tanto, en zonas como San Juan y Guaza, siguen sin poder consumir agua potable, aunque ya no sale tan turbia tras la limpieza del depósito de la zona, a la espera de que el Ayuntamiento informe que no hay peligro para su consumo, como ya se hizo en El Puertito.

Visita de Mora

La consejera de Medio Ambiente del Cabildo, Ana Lupe Mora, visitó el miércoles por la tarde las zonas más afectadas por las lluvias en el municipio de Güímar. La consejera estuvo acompañada por la alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, la concejala de Agricultura, Loly Rodríguez, y el presidente del consejo de administración de la Comunidad de Bienes y Derechos del Canal de Araya y de Fuentes de Güímar, Antonio Pérez.

La consejera y el equipo técnico del Cabildo pudieron comprobar in situ el mal estado en el que se encuentra el barranco de Badajoz tras los desprendimientos que causó la lluvia, así como los graves desperfectos que sufren algunas fincas.