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LOTERÍA DE NAVIDAD 2013 >

La suerte llega de rebote a La Palma con varios décimos del segundo premio

   

La lotería también llega a la isla bonita. Algunos palmeros compraron números en Tenerife

DAVID SANZ | Santa Cruz de La Palma

La suerte de la Lotería de Navidad rozó ligeramente la isla de La Palma, donde tan solo dejó directamente tres boletos de dos quintos premios, uno de ellos vendido en la administración número 12 de San Andrés y Sauces (81.156) y otros dos en la administración de lotería número 11 de la calle Esteban Pérez González ,de Breña Alta ( 05721), ambos adquiridos en la máquina dispensadora. El premio obtenido por sendas participaciones es de 6.000 euros.

No obstante, la suerte llegó de forma indirecta a cuatro familias palmeras que, de viaje a Tenerife, se detuvieron en la gasolinera del sur de la isla y compraron el décimo que resultó premiado con el segundo premio del Gordo. Al menos tres personas de San Andrés y Sauces, una de Barlovento y otra de Breña Baja resultaron afortunados con el premio de 125.000 euros al décimo.

Alejandro Peña Concepción, un joven de 29 años de San Andrés y Sauces, fue uno de los agraciados con el segundo premio, que compró a medias con su suegra. Bastante sereno, pese a que reconoció que se sentía muy feliz por el premio, recordó que adquirió el décimo cuando “fuimos en un viaje en barco a Tenerife y, al llegar a la isla, paramos en la estación para desayunar y lo compré a medias con mi suegra”.

Peña Concepción, que está trabajando y es soltero, reconoce que todavía no sabe en qué va a emplear el dinero que ha ganado, aunque seguro que algún capricho se puede permitir con los más de 60.000 euros que ha ganado en este premio compartido con su suegra.

La Palma se quedó así una año más al margen de la fortuna que le sonrió como nunca en el año 2001, cuando el premio Gordo de la Navidad cayó en la capital palmera, siendo al primera vez que recaía en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. El último premio en pesetas recayó íntegramente en Santa Cruz de La Palma, muy repartido entre la población insular, que todavía recuerda y añora esa fecha mágica en el calendario de la Isla.