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Las tertulias, como fuente de cultura – Por Rafa Lutzardo

   

Haciendo un poco de historia, desde que se fundó como institución cultural privada en 1094 por el poeta José Hernández Amador, el Ateneo de la Laguna se ha caracterizado como un espacio dedicado a la divulgación de la cultura y defensa de la libertad. A lo largo de su importante trayectoria cultural, el Ateneo de La Laguna ha tenido el honor de ser representado por muchas y grandes personalidades de la cultura y el arte. Recopilando datos, tras la finalización de la Guerra Civil será preciso esperar hasta los años cincuenta para que el Ateneo recupere su condición de espacio propicio para el cultivo de las letras y las artes. Será a lo largo de esa década cuando se conforme alrededor de sus tertulias una generación de escritores que el crítico José Domingo denominara Generación del Ateneo o de la Universidad de La Laguna integrada, entre otros por los siguientes escritores: Antonio Reyes, Gilberto Alemán, Fernando García-Ramos y Eliseo Izquierdo; a la que se unieron posteriormente Alfonso García-Ramos, Arturo Maccanti y Felipe Baeza. También en esos años pintores como Pedro González, Manolo Sánchez, Raúl Tabares, Siro Manuel, etc. colgaron en su sala de exposiciones sus primeros cuadros. Eloy Díaz de la Barreda fundó en esos años la Escuela de Arte Dramático del Ateneo de La Laguna que supuso el renacer del teatro aficionado de Tenerife. Actualmente, aunque se siguen desarrollándose actividades culturales y artísticas, el Ateneo de La Laguna carece de las recordadas y amenas tertulias que ya se vienen gestando de un tiempo a esta parte. No obstante, un grupo de personas como Pedro Gili Trujillo; Rafael Martín, Emilio Acosta, Peyo, Marcos y Rubén Adán Ramos, son los que les están dando un poco de “vida” a las tertulias en las frías tardes lagunera. Mientras que otros/as, van de paso para leer la prensa impresa. No ponemos en duda el esfuerzo y la ilusión que han puesto y vienen teniendo cada una de las juntas directivas que han estado y siguen estando al frente de tan privilegiada institución cultural, pero la juventud, unida a personas con más experiencias, necesitan de alternativas por parte de las instituciones gubernamentales y del propio Ateneo de La Laguna, con el objetivo de que tan histórico edificio cultural de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna pueda tener una presencia humana más dinámica, con el propósito de recuperar las tan ansiadas tertulias como fuente de cultura. ¡Y cómo no! Una cafetería como Dios manda.