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Tormenta eléctrica sobre Canarias – Por Carlos Alonso

   

Poco a poco se va confirmando que el ministro de Industria José Manuel Soria no sólo tiene la capacidad de enfrentarse con el Gobierno de Canarias, sino que es capaz hasta de enfrentarse con su propio gobierno. Lo malo es que de esa política de enfrentamiento siempre salen perjudicadas estas islas.

A día de hoy nadie sabe con certeza qué va a pasar con la subvención a la producción de energía eléctrica en los territorios extrapeninsulares: Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla. los 900 millones que estaban consignados en los Presupuestos Generales del Estado se han volatilizado. De los 1.800 correspondientes al pasado ejercicio tampoco se sabe gran cosa. La pelota se sigue hinchando y un día va a explotar y nos va a llevar a todos por delante.

El precio de la energía eléctrica en Canarias, por ley, no puede ser superior al peninsular. Por eso el Gobierno destina cada año una partida a pagar la diferencia en el costo de producción que es superior en Canarias y la pagan los ciudadanos de todo el Estado español. La realidad es que el Gobierno central, que quiere llevar los costos de la energía a precios reales, está ocasionando una situación potencialmente explosiva en Canarias. La deuda con el principal productor en las islas, Endesa, sigue creciendo. Y el enfrentamiento entre el Ministerio de Industria y las eléctricas ha llevado a José Manuel Soria a abrir hostilidades con Endesa retirándole la participación en nuevas explotaciones (centrales hidroeléctricas) o poniéndoles francamente difícil las inversiones en nuevos sistemas de producción.

En Canarias, salvo honrosas excepciones entre las que incluyo con orgullo a este Cabildo, no hemos apostado por las energías renovables, que son uno de nuestros principales tesoros. No cubrimos ni un 6% de la demanda con estos recursos limpios. Pero no se ha impulsado, por desidia y guerras de poder político, el desarrollo del gas en las islas. No se han sustituido equipos obsoletos y contaminantes por nuevos sistemas de producción. El mundo de la energía es una sorda guerra entre Red Eléctrica Española, las grandes eléctricas, el Ministerio de Industria…. Y lo que se está sembrando ahora mismo en Canarias es una ciclogénesis explosiva en el terreno eléctrico que, de no remediarse, nos va a llevar a problemas de abastecimiento a muy corto plazo. Esto es un grito de alarma. Nadie se preocupa por Santa Bárbara hasta que se pone a tronar. Así que más vale que abramos los ojos para ver la realidad. Y la realidad es que Endesa en Canarias no está invirtiendo en nuevos equipos y sistemas de producción. La realidad es que la crisis económica redujo el consumo de electricidad pero si volviéramos a tasas de crecimiento del PIB razonables no tendríamos capacidad de abastecimiento. La realidad es que a Endesa en Canarias se la está colocando en una situación de imposible futuro, con independencia de las críticas que se pueda hacer a los errores pasados de la compañía. La realidad es que Red Eléctrica Española no ha cumplido con las inversiones que había anunciado esperando a que el Ministerio termine de decidirse sobre las tarifar a aplicar a los nuevos sistemas de generación. La realidad es que las chapuzas de Madrid en los últimos años respecto a las renovables impiden avanzar en una mayor competencia e independencia energética. En cuanto en Canarias comience un proceso de crecimiento económico, que estamos a punto de acometer en función de la coyuntura internacional, tendremos menos energía de la que vamos a necesitar. Es decir, veremos estrangulado nuestro desarrollo por la falta de previsión de quienes tenían que invertir en el futuro.

La política energética que se está llevando en Canarias es un genocidio económico a medio plazo. La luz en Canarias va a subir, inevitablemente. Pero el problema no es lo cara que nos va a resultar la energía -que va a afectar la rentabilidad nuestros sectores económicos y nuestra propia economía insular- sino el hecho de que a corto plazo vamos a tener restricciones en el suministro. Volveremos a los cortes. A los ceros eléctricos. A las excusas y a las disculpas. Por nuestra parte que no quede y facilitaremos las autorizaciones que hagan falta para que la planificación territorial no sea el problema. Recuerden ustedes lo que estoy advirtiendo hoy para que nadie se refugie mañana en las mentiras: tendremos un grave problema eléctrico si no actuamos con urgencia.

Aunque la corrupción es un fenómeno que ha existido siempre, desde los albores mismos de la humanidad socialmente organizada, la reciente historia española constituye un verdadero muestrario de corrupción en sus diversas formas, pero especialmente la política; y eso por no aludir a la corrupción sumergida, la que por diversas razones no trasciende a la opinión pública. Como reflejo de la coyuntura de corrupción, esta semana hemos vivido algunos episodios particularmente relevantes, como los escandalosos relevos de la Agencia Tributaria -¿estará siendo utilizada para fines espurios o inconfesables?- , la querella de Cospedal contra Bárcenas, los favores de los ministerios de Hacienda y Justicia a la infanta Cristina -que están dañando gravemente a la Corona- , los nuevos dislates independentistas de la Generalitat catalana, la condena por cohecho del expresidente balear Matas, los descontroles del Tribunal de Cuentas, las nuevas revelaciones acerca de la gestión interna de UGT, la más que probable imputación de los expresidentes Chaves y Griñán por el caso de los ERE… todo un rosario de descréditos que viene a confirmar los efectos devastadores de la corrupción y el deterioro del marco general de convivencia.

Mientras no se produzca un compromiso real de todas las instituciones, con el consiguiente apoyo de los ciudadanos, para iniciar un imprescindible proceso de regeneración nacional que elimine de una vez la lacra de la corrupción y la consiguiente descomposición social, la imagen interior y exterior de nuestra democracia seguirá siendo lamentable. Parece mentira que los dirigentes de los partidos no acaben de entenderlo y no inicien, predicando con el ejemplo, una auténtica cruzada en favor de la transparencia, la limpieza y la ejemplaridad en la vida pública, eliminando esa concepción patrimonialista del poder que se ha extendido como una mancha de aceite. Sólo cuando los dirigentes de cualquier escala o instancia estén libres de toda sospecha y las autoridades sean percibidas como representantes honrados y confiables podremos decir que la corrupción ha sido vencida.

Carlos Alonso es Presidente del Cabildo Insular de Tenerife