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Que el último pague la luz – Por Jorge Bethencourt

   

Cómodamente instalados en la platea política, donde no llegan las hostias del personal, los técnicos que forman el ejército del funcionariado están a verlas venir. Como si la fiesta no fuera con ellos. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias se ha ventilado un concurso para la instalación de aerogeneradores de energía eólica -molinos- en Lanzarote. Se consolida la evidencia de que son los jueces los que deberían gobernar este país -hay que animarles a que transformen sus corrientes ideológicas en partidos políticos- dado que ni los políticos, ni los jefes de servicios ni los funcionarios que confeccionan los expedientes parecen dar una a derechas. Los magistrados, por decirlo mal y pronto, consideran el concurso una chapuza.

Y advierten que el fallo afectará a otros 37 recursos más que se han planteado en las Islas y que serán estimados. Se desciende entonces otro peldaño en el camino a los infiernos energéticos de unas islas que son un paraíso natural con una riqueza inagotable en el terreno del aprovechamiento de las energías renovables, pero que vive de espaldas a esa energía barata, limpia y de futuro. Más de la mitad del recibo de la luz se destina a pagar impuestos, subvenciones, cogeneraciones, primas a las renovables y otros pufos públicos. Pagamos el sobreprecio de un mercado regulado e intervenido que tiene un agujero de 25.000 millones de euros creados por diferentes gobiernos de izquierdas y derechas que ahora encongen los hombros como si la cosa no fuera con ellos. La culpa siempre es del otro y el precio siempre lo pagan los mismos consumidores idiotas. Los concursos públicos redactados por funcionarios y técnicos teóricamente cualificados acaban en los juzgados que los anulan por chapuceros e ilegales. Y aquí nadie cruje ni muge. Canarias transita con paso firme y seguro hacia un colapso de la producción y el suministro eléctrico. A poco que la crisis nos deje crecer van a empezar los problemas de abastecimiento. A Endesa le hacen imposible crecer, algo muy peligroso siendo que es un oligopolio que nos tiene agarrados por las bombillas. Las inversiones de Red Eléctrica hoy sólo se encuentran en la tinta de los periódicos y los anuncios de futuro. Las subvenciones a los sobrecostos de producir luz en Canarias no están en los Presupuestos del Estado, ni se las espera. Y nadie, en suma, sabe decir a ciencia cierta hacia dónde va Canarias en el terreno energético. Cuando pase lo que va a pasar, que el último pague la luz. El último somos nosotros.