X
el fielato>

Aullando – Por José David Santos

   

La crítica cinematográfica está en manos de Fran Domínguez en este periódico, sin embargo hoy me atrevo a hablar de un película extraordinaria, dura, basada en hechos reales y que te deja literalmente pegado a la silla ante el desvarío y el éxtasis de un montón de seres humanos llevados al extremo por el dinero, el sexo y las drogas. Ahí podría quedar el relato de El lobo de Wall Street, un ejercicio de cine enorme y con un actor, Leonardo Di Caprio, con una interpretación superlativa, pero lo cierto es que encierra mucho más. A través de unas imágenes poderosas, Martin Scorsese, su director, no juzga a nadie y no nos presenta al protagonista ni como un héroe ni como un villano, tan solo -ahí es nada- muestra en las, a veces, largas escenas la pasta podrida de la que estamos hechos los seres humanos cuando se cruza la ambición con la codicia y la falta de escrúpulos. Y ahí todos nos revolvemos en la butaca de un cine, por suerte, abarrotado. Sí, hay risas y humor ante las orgías de drogas y sexo que jalonan el ascenso a la vida de multimillonario del protagonista, pero, y creo que es uno de los logros del director italoamericano, no nos conduce a la moralina sobre lo que está bien o mal, simplemente, nos llegamos a sentir incómodos ante la destrucción de toda humanidad en lo que ocurre. E, insisto, no hay reproches; pero te das cuenta de que eso solo puede conducir al desastre. Sin embargo, lo más tenebroso, lo que, al final, te deja con un sabor de boca aún más agridulce es que ese mundo de avaricia y engaños lleno de lujo, prostitutas -de todo tipo y condición- cocaína, anfetaminas y cualquier droga imaginable y, sobre todo, exhibición pornográfica de millones y millones logrados a base de estafar se viene abajo por una casualidad. El mensaje que nos deja Scorsese, tal como ocurre con sus retratos mafiosos, es que no es la colectividad, la sociedad, quien destruye a sus protagonistas. No, son ellos mismos con sus errores y malas decisiones. Por eso, más allá de saber que el wolf existió, te das cuenta de que solo te han contado una de tantas historias similares y que son muchos los que estarían dispuestos a aullar junto a esos lobos.

@DavidSantos74