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luces y sombras>

Batman brasileño – Por Pedro H. Murillo

   

Es una instantánea de las miles que cuelgan las agencias a diario. A cada cual mas impactante y sutil, verdadera y falaz al tiempo, como solo puede mentir la mirada del compromiso con la información y con ese irreal concepto que es la verdad. Un fotoperiodista estuvo allí (en Canarias, por cierto, tenemos muchos y muy buenos ) en ese preciso momento en el que la realidad te lanza un haz de luz como una risotada implacable al objetivo. La foto es de Yasuyoshi Chiba de la agencia AFP. Esta tomada al mediodía, con un sol esplendoroso en la Favela do Metrô de Rio de Janeiro. La escena la centra un hombre ataviado con un traje de Batman. El disfraz es cochambroso, construido a base de retales y de ropa militar. Se adivinan unos vaqueros gastados bajo la indumentaria que se completa con una enorme capa negra de terciopelo. Mientras camina, con actitud indolente, varios niños corren a su alrededor. Van sin camisa y descalzos,  como todos los niños de las favelas o como mi abuelo hace escasos cuarenta años cuando con 10 años cortaba manillas de plátano por seis pesetas a la semana. Uno de los niños mira de soslayo a alguien o algo fuera de campo. En el brazo izquierdo luce un aparatoso yeso y con el otro intenta refugiarse bajo la capa del misterioso personaje. El fondo de la escena es una calle infecta, abarrotada de hambre y basura. No disponemos de más información de esta instantánea, ni de los motivos que movieron a este ciudadano para vestirse como un superhéroe y pasearse por una de las favelas mas deprimidas de Brasil, esas lagunas del olvido, rincones que serán limpiados convenientemente para que el próximo mundial de fútbol pueda desarrollarse de forma estéticamente impecable. Hay algo de sublime, de acto revolucionario en la actitud del hombre disfrazado de murciélago. Siempre me ha caído bien el señor Wayne con sus cacharritos muy lejos de la prepotencia de Superman. Clark Kent me parece un devoto votante republicano y ajeno a unos poderes que le vienen por genética, sin embargo el señor murciélago se lo ha tenido que trabajar un poco más. En este caso, el hombre enmascarado, cochambroso y cubierto de polvo parece haber terminado de acabar con una misión, quizás ha aniquilado a un grupo de paramilitares, de esos que se dedican a eliminar a los que menos tienen y que tanto se prodigan en América Latina. El niño que se refugia bajo su capa imposible está ávido de protección. A a sus escasos cinco años es una metáfora del desamparo en la que nos podríamos ver reflejados todos. La necesidad del calor, de la protección ante la injusticia y la violencia. Ese sentimiento de orfandad tan humano que nos hace recurrir a una potencia superior aunque sea una gigantesca mentira o un mero disfraz para paliar nuestras ansiedades. Me cae simpático este Batman brasileño con su caminar cansado y con miles de motivos para la rebelión y la conciencia.