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Botella vacía – Por Román Delgado

   

Como habitualmente se suele escuchar, a través de la interpretación de las cosas, acción siempre interesada (con más o menos calado), se llega a la conclusión de que la botella, esta vez rellena de malvasía seco, está medio llena o medio vacía. En la acción que nos ocupa, el resultado de la cita en la Moncloa entre Rajoy y Rivero del miércoles pasado, el balance servido, al menos el de las huestes de Rivero, es que la botella terminó medio llena. Pero no es así: la botella se recogió vacía de la mesa de diálogo, que el malvasía seco ellos se lo tomaron en el tresillo, aunque tan refrescante ingesta luego no sirviera de nada. Y mira que suele estar bueno. La visita de Rivero a Rajoy en la pomposidad de la Moncloa, como era de esperar, no valió para poder afirmar o concluir después y en público aspectos relevantes, esos que llaman de Estado. Ya le hubiera gustado a Rivero. Pero es que ese regalo, casi que de Reyes, no estaba Rajoy (menos Soria) dispuesto a entregarlo. La reunión sirvió para concretar pocas cosas de interés, nada, que hasta el departamento de Comunicación de la Moncloa emitió una nota de prensa sobre el particular sin esperar a ver lo que decía el presidente del Gobierno de Canarias en su rueda de prensa. No había nada importante, y ya se sabía, pero a Rivero, pese a una hora y poco más de partida de frontón, de darse contra el muro, aún le quedaba el trago más amargo: ver qué milongas contaba a los medios de comunicación presentes en la Moncloa. Y llegó el momento, y lo hizo con la nada, con aspectos insustanciales dichos y redichos y muchos de ellos obvios y tan nítidos que no admitían discusión alguna. Rivero se había traído su botella de malvasía seco totalmente vacía, sin gota de vino. El presidente isleño dio fecha de febrero para cerrar un consenso Canarias-Estado sobre la reforma de la parte fiscal del REF, para su posterior notificación como ayuda de Estado a la Comisión Europea, algo irrelevante y que además debía ser así, y comentó que en junio o julio se volverían a ver las caras otra vez. Según trasladó la Moncloa, esta vez con la vicepresidenta Sáez de Santamaría, un peldaño más abajo de la misma cumbre. Y…, y… Poco más. Ah, sí, que ya verían un posible mejor trato de Canarias en las cuentas estatales de 2015, las de las próximas elecciones, y no se rían (Soria seguro que está partido, a carcajada limpia), y que ha sido todo un logro poder hablar con Rajoy tras tanto tiempo sin compartir mesa sin mantel pero con botella de malvasía seco. Y esto fue todo, señores: la nada. ¿Cuánto habrá costado ese malvasía seco tipo metáfora? No se sabe. Habrá que esperar a la cháchara con el rey, la del martes, para sacar todas las cuentas, que don Juan Carlos I debe estar de los nervios con el posible brote soberanista en las Islas. Yo también ahora me río; me parto todo… Falla la política y sobran las adormideras.

@gromandelgadog