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Cambios en Emalsa – Por Francisco Pomares

   

El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, aprovechó un momento en el que no estaba ocupando pidiéndole al de Santa Cruz que pida disculpas por los censos municipales o por alguna otra cosa, y aprovechó para anunciar que en breve plazo habrá novedades sobre la situación de la empresa de Aguas, Emalsa. El anuncio se produce tras la decisión del Ayuntamiento de intervenir la empresa, y después de la reciente imputación de hasta 15 de los actuales y anteriores directivos y responsables de la firma que gestiona el agua en Las Palmas. Las investigaciones continúan, y hay quien cree que si no llega alguien y manda a parar, si el caso sigue adelante, el impacto de este proceso en la sociedad de Las Palmas será muy importante. Habrá un antes y un después de una investigación que afecta a importantes empresarios de Canarias y de fuera, y a políticos retirados unos y en activo otros (algunos además muy activos) y que podría poner en evidencia décadas de prácticas abusivas y corruptas con dinero público. Hay quien dice en tono de evidente exageración que si se tira de la manta en lo de Emalsa, habrá que habilitar el Estadio Insular para meter en él a los detenidos. Lo cierto es que la sospecha de que Emalsa ha sido saqueada a modo y manera en las últimas dos décadas, es casi una certeza en Las Palmas.

Mientras la certeza se extiende, tanto Fernando Abril Martorell como Jesús Blanco, dos de los directivos de Sacyr y Valorisa imputados por el caso Emalsa por delito societario y administración desleal, fueron destituidos de sus cargos directivos por las empresas matrices, sin que se produjeran grandes alharacas ni mucha publicidad. El cese no presupone, por supuesto, la asunción de una culpabilidad no probada, pero parece la práctica normal en una empresa privada con importantísimos contratos públicos: se produjo -prácticamente en secreto- tras una reunión en la que ambos presentaron su dimisión de forma más o menos forzada. Pero es curioso: Sacyr no los ha destituido de otra de las empresas que ambos dirigen, la responsable de la gestión del servicio de agua en Santa Cruz de Tenerife, Emmasa. Emmasa también se enfrenta a una situación crítica con un grave conflicto abierto con el Ayuntamiento desde hace años, tras su precipitada y polémica privatización. Resulta extraño que nadie en el Ayuntamiento de Santa Cruz haya aprovechado el cese de Abril Martorell y Blanco en Emalsa para pedir que sean forzados también a abandonar la dirección de Emmasa. Porque es cuando menos chocante que se mantenga al frente de la empresa de Aguas de Santa Cruz a los dos directivos cesados al frente de la de Las Palmas. A lo peor Bermúdez no se ha enterado de los ceses.