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Carreteras de Tenerife: una sola voz – Por Carlos Alonso*

   

Para cualquiera que viva en el entorno de las grandes urbes peninsulares, el transporte público es la primera opción para desplazarse de forma rápida, segura y barata. La red de trenes de cercanías que conectan con las redes de urbanas e interurbanas de metro y guagua está a disposición de los ciudadanos peninsulares. Además, para moverse en mayores distancias disponen de aeropuertos y redes de trenes de alta velocidad.

Para el año 2014 las inversiones del Estado en infraestructuras de transporte superan los doce mil millones de euros. De ellos, apenas 255 corresponden a Canarias. Muy por debajo de la media que fija el REF y que determina la población de las islas, que estaría en torno a los 600 millones. Los proyectos ferroviarios de Gran Canaria y Tenerife, perfectamente justificados, apenas se tienen en cuenta y ni siquiera el PP de Canarias es capaz de reclamar lo que nos corresponde en este reparto, más bien al contrario, dedican todos sus esfuerzos en solicitar la reducción de las partidas previstas.

Soy el primero que entiende que vivimos tiempos difíciles. Que hay que recortar gastos y mantener los servicios públicos esenciales como la Sanidad, la Educación y la Asistencia Social. Pero en estas últimas décadas, los Gobiernos del Estado han invertido más de 40.000 millones en las redes ferroviarias de alta velocidad peninsulares. Casi 3.000 kilómetros de nuevas vías del AVE en servicio, con 300 trenes que unen más de 30 ciudades. Redes que en determinadas estaciones apenas mueven uno o dos pasajeros al día, como es el caso de Cuenca, Puerto Llano, Calatayud, Antequera o Requena, entre otros. Situación de despilfarro que ha motivado la preocupación en la Unión Europea y que ha llevado a cerrar tramos como el de Toledo-Albacete. A pesar de todo siguen impulsando nuevas redes en Andalucía, País Vasco, Galicia… Lo mismo que ha ocurrido con la inversión en aeropuertos como el de Huesca, que cuenta con cuatro pasajeros diarios de media o Castellón, con una inversión de 150 millones y que nunca se ha abierto; Ciudad Real (1.000 millones de euros); Murcia, paralizado a mitad de las obras, o Albacete, Cordoba, Logroño, Burgos, Salamanca o Vitoria, que mueven menos de cien pasajeros diarios.

Entiendo que el PP de Canarias y de Tenerife en particular debe defender a su gobierno peninsular. Es lo que se espera de la disciplina de partido. Pero no deben ser más papistas que el Papa. Mientras Rajoy parece hacer un esfuerzo por escuchar los problemas de Canarias, aunque dudo sinceramente que vaya más allá de eso y créanme que desearía equivocarme, los populares en las islas siguen defendiendo que el Gobierno peninsular no ha ignorado gravemente las necesidades especiales y las condiciones singulares de Canarias, cuando los hechos y las cifras dicen todo lo contrario. El argumentario del PP peninsular sobre el cambio de tono quizás no ha llegado aún a la delegación de Canarias y Tenerife.

Creo que todos los políticos tinerfeños -y no excluyo a ninguno de ninguna sigla- conocen nuestros problemas de conectividad y los que se derivan de no tener un adecuado sistema de transporte público alternativo y complementario al transporte por carretera. Mientras que en la Península las redes ferroviarias y hasta el AVE solventa los problemas de movilidad, los tinerfeños solo podemos usar el coche o la guagua para desplazarnos por la isla y cubrir distancias, a veces cercanas a los 90 o 100 kilómetros. Una persona que viva a 20 o 50 km de Madrid, en localidades como Alcalá de Henares, Alcorcón, Aravaca, Aranjuez, Móstoles, El Escorial o San Sebastián de los Reyes, puede llegar al centro en un tiempo que oscila entre 20 y 45 minutos y a un precio, según las zonas en que Renfe divide cercanías, de entre 1,65 euros a un máximo de 5,40 euros por trayecto. Sin contar con los desplazamientos interiores y los abonos mensuales que abaratan el precio.

Cuando en Tenerife y desde este Cabildo pedimos prioridad para el cierre del anillo insular, lo que estamos pidiendo es aumentar la seguridad para los conductores de nuestra isla. Estamos demandando carreteras más eficaces que permitan reducir el tiempo en los desplazamientos de quienes tienen movilidad laboral y van de un lado al otro de nuestra Isla para trabajar. Pedimos mayor comprensión y conocimiento sobre la manera que tenemos los canarios de movernos y transportar nuestras mercancías. Y ante eso, lo que esperamos es lograr el consenso entre partidos, unirnos como una piña para apoyar lo que es de justicia para los tinerfeños. Porque no se entendería otra actitud entre quienes hemos venido al Cabildo para defender los intereses de la Isla de Tenerife y de los tinerfeños.

*PRESIDENTE DEL CABILDO DE TENERIFE