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La Catedral – Por Juan Pedro Rivero*

   

En estas pasadas fechas hemos estado más de una vez sentados en torno a una mesa familiar. Con mayor o menor fortuna hemos podido lograr revivir la extraordinaria experiencia de sentirnos “familia”. De sentarnos junto a personas a las que queremos y nos quieren incondicionalmente. Porque más allá de su verdad religiosa, y seguro que por esta misma verdad, las fechas de Navidad siguen teniendo un fuerte componente familiar, en las que tanto se echa en falta a los que ya no están, cómo nos reconvertimos en niños contemplando la ilusión ante un regalo que, por esperado, siempre despierta brillo en la mirada. En estas próximas fechas, y esperamos que sea en breve, podremos volver a entrar, después de 12 largos años en este ayuno religioso y cultural, al templo renovado y rehabilitado de la Iglesia Catedral de La Laguna. Y, de la misma manera que la Navidad, será una oportunidad para volver a tener la extraordinaria experiencia de sentarnos a la mesa en el hogar madre de la Diócesis, y sentirnos radical y verdaderamente una única familia. No es otro su sentido y su valor. Es la casa familiar en la que la paternidad y maternidad de Dios se descubren en la sacramentalidad ministerial de la Obra de Jesús. Aquí y ahora. Luego, y además, todo su simbolismo ciudadano, cultural, social y patrimonial. Si no sirve para unirnos como una verdadera familia, no servirá para nada. Si no nos ayuda a superar los esquemas estrechos y los localismos raquíticos, sean materiales o espirituales, no servirá para nada. Si no nos sitúa en camino hacia quienes, por estar heridos, les cuesta acercarse a la mesa común de lo humano, no servirá para nada. Y ha de servir; debe servir para mucho… Somos distintos, somos únicos, somos peculiaridad vital… Pero somos familia. Una familia humana llamada a ser casa común de puertas abiertas siempre. Ser para que otros sean, y ser, reconociendo que lo somos gracias a otros. Somos familia; debemos ser familia. Y pido a Dios, Padre de la gran familia humana, que la próxima apertura de la Catedral sea un acto que despierte en todos el anhelo de buscar al otro para sentirnos con él miembros del mismo hogar. El gran esfuerzo que se ha hecho y el que aún está por hacer, habrá valido la pena.

*RECTOR DEL SEMINARIO
@juanpedrorivero