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El CD Tenerife lo da todo y suma un meritorio punto

   
El árbitro fue uno de los protagonistas del encuentro, muy criticado por los blanquiazules y las gradas. | SERGIO MÉNDEZ

El árbitro fue uno de los protagonistas del encuentro, muy criticado por los blanquiazules y las gradas. | SERGIO MÉNDEZ

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

No hay duda de que el Sporting de Gijón es el mejor equipo que esta temporada ha pasado por el Heliodoro, pero no es menos cierto que, en la primera parte, el CD Tenerife, a los puntos, fue mejor que su rival. Inspirado por la verticalidad de Suso y por la magia de Ayoze, los blanquiazules bordaron 45 minutos en los que merecieron el premio del gol. No obstante, la igualdad inicial no se rompió. Tampoco en una segunda parte que estuvo dominada por los astures, que se vieron ayudados por el colegiado Medié Jiménez, quien no se dedicó a repartir justicia por igual. Los lamentos gijoneses después del partido ante el Zaragoza surtieron efecto y ayer el perjudicado fue el cuadro local, que pierde para el sábado a Aitor, Ricardo y Bruno, este último por la expulsión sufrida ayer.

Como ya casi es una tradición, la sorpresa que deparó ayer Cervera en el once inicial se vio reflejada en el lateral zudo, posición que ocupó sorpresivamente Raúl Llorente en vez de Raúl Cámara.

El primer acto fue de los que suelen divertir más a los espectadores que a los técnicos. Resultó un duelo vibrante, de ida y vuelta, con llegadas, ocasiones y alternativas constantes que divertían al espectador.

En ese intercambio de golpes ningún contendiente fue certero, pero el Tenerife tuvo más ocasiones que los rojiblancos. No obstante, el Sporting gozó de la más clara por un error defensivo propiciado por Llorente.
El partido comenzó de manera trepidante, con intensidad y vigor. Tanto es así que apenas habían transcurrido seis minutos y ya se contabilizaban dos acciones claras de penaltis, no pitadas, una en cada área. Primero hubo mano de Moyano y luego, en la acción siguiente, a Aridane le sujetan del brazo y le derriban. Ninguna fue advertida como pena máxima por el trencilla.
A los once minutos, cada conjunto ya había lanzado tres saques de esquina y el partido se desarrollaba indistintamente en ambas áreas. Las defensas sufrían horrores.

Especialmente la rival cuando conectaban el veloz Suso, Ayoze Pérez, apodado Rey Midas, y el mágico Cristo Martín. Ellos tres tiraron del carro atacante y crearon numerosas ocasiones. En especial el niño prodigio de María Jiménez, quien perdonó hasta en tres ocasiones. Primero dejó atrás a Bernardo y se plantó solo delante de Cuéllar, pero solo pudo forzar el córner. Luego le salió desviado un disparo raso tras colarse en el área y más tarde protagonizó una jugada magistral, recortando a Mandi con la derecha y chutando con la izquierda, pero encontrándose con un Cuéllar salvador.
Pero en el otro área, Roberto también tuvo trabajo. Sobre todo cuando a la media hora de partido, cuando Llorente cedió muy corto atrás y Santi Jara estuvo listo y se hizo con el control de un balón que se estrelló en el palo después de Jara driblase al meta de Icod de los Vinos.

Además de esta oportunidad, hubo alguna llegada peligrosa más del equipo entrenado por Sandoval, en las botas de Lekic o de Barrera. También el propio Jara tuvo otra muy clara: una falta escorada que se envenenó y que sacó Ricardo cuando se introducía el balón en la meta.

Y así se escribió el guión de los primeros 45 minutos:atacaba el Tenerife, respondía el Sporting. De infarto, pero un partido precioso.

Dos amarillas en dos minutos. A Medié Jiménez dejó sin opciones finales al Tenerife. Corría el minuto 77 cuando Bruno cometió una clamorosa falta que fue sancionada además con una cartulina amarilla. En el saque de la falta sucedió de todo y el trencilla sacó un rosario de cartulinas. Suso y Aitor vieron la amarilla, además de otra vez Bruno en una acción estúpida que le costó la expulsión. A partir de ahí, el equipo blanquiazul se limitó a intentar defender el empate, intentando aprovechar las escasas oportunidades que se le pudieran generar en la recta final del encuentro, no llegando a concretar ninguna de manera clara. Además, Cervera apuntaló la defensa, metiendo en el campo a Alberto. Suso se tuvo que ir al banquillo. En los minutos que restaban, el histórico Gijón lo intentó de todas las maneras posibles. Guerrero lo intentó de chilena sin premio, pero la más clara fue la que tuvo muy al final Scepovic, pero disparó desviado cuando tenía toda la portería a su disposición. Corría cuando eso el minuto 91 y el duelo agonizaba. No hubo tiempo para más y el punto contentó a dos rivales que hicieron vibrar al público.

Perjudicó Medié
Al descanso todo cambió. Posiblemente Cervera y Sandoval coincidieron en el vestuario en el mismo discurso: se acabó el fútbol de Primera en un partido de Segunda. Valía más la pena que los espectadores se aburrieran, que seguir con el fútbol de ida y vuelta.

Sin embargo, la primera oportunidad fue un disparo de Cristo Martín que paró Cuéllar. Fue lo más destacado hasta el minuto 50.

Luego se reanudaron las hostilidades, decidiéndose el Sporting a ir a por el partido y llevarse los tres puntos. Primero Bernardo remató flojo de cabeza una falta que atrapó Roberto. Tres minutos después, a la contra, Lekic abrió para Scepovic y el disparo del ‘pichichi’ lo sacó Roberto en una gran intervención. Lekic también lo intentó con un nuevo lanzamiento que conoció la atinada respuesta del portero norteño. Solo Ayoze intentó poner la réplica, pero no encontró portería en el minuto 68.

A todas esas, el equipo precisó de un respiro, por lo que Cervera introdujo a Luismi Loro y a Quique Rivero, quienes relevaron a Cristo Martín y a un agotado Ricardo. Al preparador le quedaba aún una bala más en la recámara, pero la guardaba para cuando fuese necesario. Y vaya que la necesitó, justamente cuando al colegiado del partido le dio por convertirse en el actor principal del partido perjudicando al Tenerife, más de lo que ya lo había hecho durante todo el encentro permitiendo mucho al Sporting y muy poco a los blanquiazules que en el tramo final del duelo se quedaron con diez jugadores.