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Cobardía política – Por Fermín Bocos

   

A medida que transcurren los días se achica la figura política de Artur Mas, actual presidente de la Generalitat de Cataluña. Ahora sabemos que también anda escaso de coraje. Hasta ahora había dado muestras inequívocas de un gran talento estratégico convocando unas elecciones anticipadas en las que se dejó 10 diputados en los comicios, dejando atrás una cómoda mayoría parlamentaria. Después se instaló en el despropósito aliándose con ERC, el partido al que había combatido con ferocidad imputándole buena parte de la responsabilidad de los destrozos políticos llevados a cabo por el tripartito bajo presidencia de José Montilla. El precio de la alianza con los republicanos es la anunciada convocatoria de un referéndum independentista (9.11.14) basado en el “derecho a decidir”, consulta a todas luces ilegal por ser contraria a los dispuesto en la Constitución. Mas lleva meses gastando el dinero de los contribuyentes en una gira política que le ha llevado a viajar a países como la India, Israel o Bélgica intentando, sin éxito, ser recibido por los mandatarios de esos países a los que pretendía “vender” su plan para segregar Cataluña del resto de España. Algo parecido hizo en su día el lendakari vasco Juan José Ibarretxe. Con una salvedad significativa. Ibarretxe, cuyo plan separatista también desbordaba la Constitución, tuvo el coraje personal y la coherencia política de acudir al Congreso para defender su proyecto ante los representantes legítimos de la soberanía nacional. Desde mucho antes de viajar a Madrid, Ibarretxe sabía que su plan sería rechazado, pero no convirtió aquella certeza en excusa para no acudir al Parlamento. Ibarretxe llegó, habló, los diputados votaron “no” y se volvió a Vitoria. Tiempo después, su partido le apartó del timón pero quedó memoria de su gesto por haber utilizado los cauces establecidos por la ley. Artur Mas ha elegido otro camino. No acudirá al Congreso a defender su plan soberanista. No se atreve. Le ha hecho decir al portavoz de CiU (Jordi Turull) que no acudirá “para preservar la figura del presidente de la Generalitat” ¿Preservar la figura? ¿De qué? ¿De la gloriosa metedura de pata que supone el anuncio de una consulta que sabe que es ilegal? ¿O del ridículo parlamentario al que se expone si acude al Parlamento a decir que se dispone a saltarse la ley? Ibarretxe se atrevió, tuvo el coraje de defender su idea. Mas, no. Cobardía política, sería la expresión exacta.