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Decálogo Brookings – Por Juan Carlos Acosta

   

El Instituto Brookings, fundado en Washington en 1916 y dedicado a la investigación y al estudio de políticas innovadoras, acaba de publicar una especie de decálogo de prioridades para África en 2014. Esta entidad, dirigida actualmente por Strobe Talbott, ex secretario adjunto de Estado de los Estados Unidos con Bill Clinton, centra su orientación hacia aspectos tales como la gobernabilidad, la diversificación industrial, la formación o la política exterior. Asume que la posición internacional del continente seguirá evolucionando este año, si bien recomienda profundizar en soluciones para los sectores de empleo vinculados a los jóvenes, tanto en los ámbitos rurales como en los urbanos, pues asegura que esa franja de la población africana aumentará en 14 millones de personas durante este periodo. Para avanzar en la agricultura como base de la creación de puestos de trabajo y garantizar también la seguridad alimentaria, el informe aconseja aplicar la biotecnología al campo con el fin de potenciar las producciones y poder establecer subsidios para los agricultores. Asimismo, el organismo sugiere que los estados sean más proactivos a la hora de atraer la participación de nuevos socios comerciales, como China o la India, que pueden incidir positivamente en el desarrollo industrial de las regiones, y llama a eliminar los obstáculos para acceder a los mercados externos, claro que previo control de los déficits y el impulso de la transparencia en los sistemas nacionales. Dice el análisis que los planes de financiación y crecimiento sostenido deben estar en consonancia con una buena gobernabilidad, la estimulación del empleo, la reducción de la pobreza y la participación de la iniciativa privada para favorecer la actividad multisectorial. La parte más política del manifiesto del Instituto Brookings, al que algunas voces critican por sus tendencias liberales y cuyo lema es Calidad. Independencia. Impacto; gira en torno a la piratería marítima, principalmente en Somalia y el Golfo de Guinea, que urge a afrontar por ser una amenaza peligrosa y económicamente muy costosa. Igualmente aconseja preparar tropas multinacionales de intervención rápida para responder a conflictos armados, como los que se producen en Mali o la República Centroafricana, y que la Unión Africana establezca una creciente colaboración con la Corte Penal Internacional para extender el control de los delitos al continente. Concluye el documento alertando del cambio climático y sus devastadores efectos sobre todo en las economías de subsistencia de las comunidades subsaharianas, porque podría provocar que las cosechas de secano se redujeran a la mitad en 2020, y anima a los países afectados a alzar la voz en los foros internacionales.