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Escache – Por Juan Carlos García

   

Sí, sí, como lo lee usted, estimado lector. Es-ca-che. No se me ha perdido ninguna “r” entre la despedida del trece y la bienvenida del catorce. Un escache, de escachar. Como un desparrame, de desparramar. Sí, es verdad que la RAE no tiene registrada esta palabra como tal. Tampoco incluye el término “escrache”, aunque sí el verbo escrachar como una expresión proveniente de ámbitos argentinos y uruguayos con un significado extendido del acoso. Si “escrache” ha sido elegida como la palabra del año 2013 por la Fundación del Español Urgente (Fundéu), el palabro “escache” podría ser nombrado en Canarias como la misma categoría. Escachar, muy utilizada en el habla canaria, en una primera acepción es aplastar o apretar algo o a alguien. También se usa para referirse a romper en pedazos una cosa. Estamos en el segundo día del año y, tras el festivo de ayer, vuelve a activarse la sensación de “escache” en gran parte de la población. Atrás han quedado discursos hueros a pesar de intentar transmitir mensajes positivos para los próximos 12 meses. El escache se viste de permanente. No entiende de fiestas ni celebraciones. Ni de transiciones de años. Los escachados, la mayoría de los ciudadanos, no admiten los parabienes enfáticos de los dirigentes sobre el futuro inmediato. Un escache persistente desde los altos cargos de diferentes sectores de la sociedad a los ciudadanos. Sean trabajadores o desempleados. Ayer, día 1. Tan pronto como vino se fue. Y se llevó un trozo de mi corazón. Es otra forma de escache.

De intentar romper en pedazos algo. A tres mil kilómetros de distancia. “¡Váyase para allá si quiere seguir con nosotros!” Traslado forzoso como si de una deportación se tratara. Inicio de 12 meses precedidos de una actividad sísmica en la isla de El Hierro que la lleva a retorcerse en sus entrañas. Por más que poderes externos pretendan escachar a la tierra bimbache, su fortaleza interna es de tal dimensión que es capaz de expandirse por momentos.

Doce meses precedidos de doce uvas. Doce uvas acompañadas por doce deseos escritos en un papel. Doce deseos condensados en dos: salud y trabajo. Doce meses donde prime la salud y el trabajo. Sin escache.