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El hombre escalera – Por Tomás Cano

   

En este mundo existen, han existido y existirán los seres humanos escalera, sin ellos los mediocres no se aprovecharían de ellos para llegar a conseguir aquello que persiguen en su vida. Cuando llegan a conseguir su objetivo, se limitan a quitar esa escalera sin reparar en medios para que nadie pueda utilizarla y llegar a hacerles sombra en el futuro, sin mirar atrás sin guardar el mínimo recuerdo de gratitud hacia la persona que los ha encumbrado, personal y profesionalmente.

Me comentaban recientemente algunos profesionales del transporte aéreo que la aviación ha cambiado mucho; han cambiado las personas fundamentalmente, eso es lo más importante, así como la forma de ver el negocio aéreo, y algunas de ellas han utilizado al hombre escalera para llegar dónde hoy están, y a continuación destruyendo a esa persona para que a través de él no pueda subir nadie más. Algunos son hoy en día empresarios reputados, no solo del sector aéreo sino de otros muy diversos dentro del sector turístico, pero sus empresas en general carecen de empatía con sus propios empleados, o en algunos casos exhiben sin el menor rubor un nepotismo increíble.

Qué pena acceder al final de la escalera para llegar hasta donde deseaban y no darse cuenta de lo que son en realidad.
Una observación importante de los que utilizan este sistema del hombre escalera es debido a la cantidad de imbéciles que hay en el mundo, que es tan elevado que hasta a mí me sorprende. Esta situación de utilizar hombres escalera, por necios, me llama la atención, porque muchos de ellos ocupan posiciones de prestigio y de notable poder, por lo que ejercen una influencia notable sobre las vidas de sus semejantes.

En fin, la inteligencia intimida y desencadena la agresividad de quien no la posee o está menos dotado, por este motivo los menos dotados necesitan desesperadamente la inteligencia del hombre escalera, porque es la única forma de que el imbécil sobreviva, mientras el genio se extingue.