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Juan Diego Amador, a un paso del reto

   
Juan Diego Amador

Juan Diego Amador, durante una expedición anterior. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Tras un mes de permanencia en el país y las últimas semanas realizando distintas ascensiones en los Alpes Neozelandeses, Amador tiene todo listo para empezar la escalada del Monte Cook, la cumbre más alta del país y una de las montañas más codiciadas del hemisferio sur.

El Monte Cook tan sólo mide 3.750 metros, aproximadamente como el Teide, pero la gran diferencia es que debido a la latitud en la que se encuentra tiene nieves perpetuas desde los 2.000 metros. Su gran riesgo objetivo es la posibilidad de caída de aludes, pues al encontrarse a escasos kilómetros del Mar de Tasmania nieva casi todos los días del año.

A pesar de su escasa altitud, entre los alpinistas el Monte Cook está considerada una de las grandes montañas, pues entraña muchos riesgos y una considerable complejidad técnica.

En declaraciones de Juan Diego “el Cook siempre estuvo entre mis montañas soñadas, es un lugar que siempre me resultó un tanto misterioso, lejano, apartado de las grandes poblaciones, poco escalado, bajo pero bastante técnico, peligroso pero bello. ¿A quién no le seduce una montaña así?”.

La próxima madrugada se reunirá con el alpinista Dave Anderson para formar cordada. Ambos son Guías de Montaña y se conocieron hace unos años en Papúa, escalando el Punka Jaya, o Pirámide de Carzten.

Los expedicionarios han decidido hacer la ruta del espolón desde el Glaciar Linda, por la cara Noreste de la montaña neozelandesa, probablemente la más segura, aunque el Cook no tiene rutas consideradas normales o fáciles. El grupo dedicará una semana a esta escalada comprometida. Para minimizar la posibilidad de impactos ascenderán de noche, pues el hielo es mucho más estable. En cuanto a la escala de dificultad técnica, está graduada como AD y ambos están suficientemente cualificados para este grado.

Ahora que toca pedir un poco de suerte para que la meteorología acompañe al grupo de deportistas y puedan subir con tranquilidad y normalidad además de que el sector de desprendimientos habituales duerma plácidamente durante su descenso.

De lograr la cima, Amador sumaría una nueva hazaña al deporte lagunero, chicharrero y canario, pues pocos españoles han hollado el Monte Cook. Amador volvería a escribir una página histórica y añadiría la montaña oceánica a su extenso currículo de logros.