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DA ISLA BAJA> POLÍTICA

“La política local promueve la evolución de los pueblos”

   
Federico Pérez alcalde de el tanque entre 1974 y 1995, el último de la dictadura y el primero de la democracia

Federico Pérez fue alcalde de El Tanque entre 1974 y 1995, el último de la dictadura y el primero de la democracia. / KE

KAREN ESTÉVEZ | El Tanque

Basta con sentarse junto a Federico Pérez en cualquier banco de El Tanque para constatar su popularidad. Fue el último alcalde del franquismo y el primero de la democracia en esta localidad. Don Federico, como así se el conoce, ocupó este cargo durante 21 años, desde 1974 hasta 1995. Dos décadas en las que dejó huellas imborrables en la imagen de El Tanque, pero también entre sus vecinos. Desde el agua y la luz, hasta las carreteras, pasando por centros culturales, plazas, colegios, incluso las primeras líneas telefónicas. El Tanque de blanco -como instó, por ley, a pintar todas las viviendas del pueblo-, ahora luce multicolor gracias a la visión de futuro de este ilustre vecino.

-¿Cómo llega a ser alcalde?
“A mí me gustaba la política. Yo criticaba mucho a los alcaldes y a la gente que llevaba los destinos de los pueblos. Por eso decidí dar el paso. Llegué a la alcaldía de El Tanque con el partido ATI, que luego se convirtió en Coalición Canaria (CC) en 1974. Mi objetivo y proyecto político siempre fue ayudar a los vecinos; quería lo mejor para este pueblo”.

Federico Pérez alcalde de el tanque entre 1974 y 1995, el último de la dictadura y el primero de la democracia

“Me siento orgulloso de ser de El Tanque”./ KE

-¿Cuáles fueron las obras más importantes de su mandato?
“Yo hice todo lo que estaba a mi alcance, sacrificándome a cambio de nada, sin buscar un beneficio personal, para ayudar a mi pueblo. Durante mi período (1974-1995) construimos escuelas, centros culturales, polideportivos, puse el teléfono, hicimos carreteras hasta todos los barrios, ampliamos la iglesia, restauramos edificios, centros médicos, plazas, el obitorio, un centro geriátrico, las paradas de guagua desde la cumbre hasta el pueblo, incluso el agua y la luz en 1974. Si nos pusiéramos a enumerar estaríamos todo el día. 20 años dan para muchas cosas”.

-Es curioso que en 1974 no hubiera llegado ni la luz ni el agua…
“Esto fue un gran sacrificio porque solo había unos chorritos de agua. Nadie imaginó que saliera adelante ese proyecto porque era muy costoso, económicamente hablando. Al mismo tiempo, me dediqué a ayudar a mis vecinos; desde el Ayuntamiento pagábamos los medicamentos de los pobres del pueblo. Como iba varias veces a Santa Cruz, pasaba por la Seguridad Social y preguntaba por las pensiones de algunos vecinos. De vez en cuando llegaba a El Tanque con la alegría de entregar una pensión a algún tanquero necesitado”.

-De todos esos proyectos, ¿cuál fue el que más ilusión le hizo?
“Creo que llevar el agua y la luz a los hogares de este municipio. También las escuelas, que son muy importantes en un pueblo. Creo que un lugar como este, si no tiene cultura, no tiene arranque”.

-Prácticamente usted construyó El Tanque pero, ¿cuál ha sido su espinita clavada?
“Conseguí 70 millones de pesetas para construir una piscina climatizada, pero los socialistas se negaron porque decían que era mucho dinero. Los niños de El Tanque tienen que ir a hacer los cursos de natación a Garachico o en Los Silos y bajan en un autobús, teniendo en cuenta cómo son las carreteras y el riesgo que corrían, decidimos presentar el proyecto. Tenía incluso los planos de la obra, pero cuando lo presenté al pleno me dijeron que no. Esa es mi espinita clavada”.

-Con su experiencia durante dos décadas trabajando por el municipio, ¿qué opina de la Ley de Bases de Régimen Local que promueve el cierre de algunos ayuntamientos de localidades con las características de El Tanque?
“Eso es negar la patria, porque el orgullo de cualquier ciudadano es su pueblo, porque lo vio nacer y crecer. Los políticos de altura están equivocados en eso, porque no hay nada más bonito que decir que vienes de un pueblo donde tienes a tu familia, donde tienes tus raíces. A ellos les diría que estudiaran bien sus decisiones porque la política local promueve la evolución de los pueblos”.

-¿Qué es ser de El Tanque para usted?
“Yo me siento orgulloso de El Tanque, no solo por haber nacido aquí. Yo vivo en un pueblo noble y tranquilo. Es un pueblo que se deja querer, tiene confianza con la gente. Los que vienen y comparten con nosotros se quieren quedar aquí, porque dicen que somos gente buena. No cambio ningún municipio por este”.