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La Ley del Talión – Por Sergio García de la Cruz

   

Ojo por ojo, diente por diente, decía esta ley, pero es curioso porque esto que nos parece una bestialidad, no lo es tanto si lo analizamos bien. Por ejemplo, en el caso del delito de detención ilegal: si yo encierro a una persona privándole de su libertad por dos días, la pena que tendría estaría entre los dos y cuatro años, si aplicáramos la Ley del Talión, mi pena solo sería dos días de encierro, ¿a qué ya no la ven tan brutal?

Esta ley en su momento trajo cordura a un descontrol de castigos, fue un adelanto -más humano- para el tiempo en el que se desarrolló, con ella se dio proporcionalidad al castigo y se delimitó la responsabilidad de manera individual.

Me viene a la mente ahora nuestra actual Ley 30/1992 de Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo, cuando dice aquello de “responderán de forma solidaria de las infracciones” y se quedó tan ancha, menos mal que los Tribunales van añadiendo algo de cordura a preceptos que retroceden en el tiempo.

Un político colombiano se ha hecho famoso por sus declaraciones que algunos han tachado de salvajes, estas han venido producidas por un caso de violencia en el que un médico fue asesinado para poderle robar su moto. Indignado el susodicho ante tanta violencia de su país abogó por la inmediata aplicación de la Ley del Talión, sus declaraciones fueron: “Si al sicario le gusta la sangre, hay que ponerlo a sangrar, si le gusta el dolor, hay que infringírselo y si le gusta la muerte… sencillo”. No cabe duda que hay ciertos países en los que la violencia letal es parte de su día a día. La vida y la muerte se deciden en solo unos segundos. Es penoso cuando los países llegan esos extremos.

El Código de Hammurabi decía que si un hijo golpeaba a su padre se le cortaba las manos, si no existía daño físico como es, por ejemplo, un robo, se le cortaba la mano.

Las normas realizan un control social, al fin y al cabo, son eso, organizadoras de la convivencia, hacen que todos podamos convivir en paz con nuestros prójimos.

El problema es que ya todo se regula normativamente, la solución para todo siempre pasa por prohibir, o endurecer las sanciones. Decía León Tolstoi que “es más fácil hacer leyes que gobernar” y es cierto.

Si nos planteamos por qué los vehículos pueden alcanzar velocidades mucho mayores que las permitidas tal vez no le encontrarían sentido, cuando está prohibido superar los 120 Kilómetros a la hora, ¿qué es mejor, limitar los vehículos a la velocidad máxima permitida o dejarlos que corran y poner un radar?

Este país es curioso, el Gobierno actual que puede hacer lo que quiera (se ve), crea una Ley de Tasas la cual limita el acceso a la justicia. La tutela judicial efectiva es un derecho reconocido constitucionalmente, pero no solamente por esto se debe permitir a los ciudadanos el acceso libre a la justicia, sino que se debe hacer porque es parte de los principales principios de la convivencia.

Seamos coherentes, los conflictos surgen y debe haber un tercero que evite la autotutela(nada deseable). Lo lamentable es que ante unos juzgados y tribunales atiborrados de trabajo lo único que se les ocurre es cerrar la puerta de acceso a la justicia a la sociedad.

www.sergiogarciacruz.com