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el revés y el derecho>

La mezquindad política – Juan Cruz

   

Asistí este fin de semana, querido corresponsal, a un acto que me interesaba como periodista, como antiguo estudiante y como ciudadano. Era la despedida como catedrático de Ideas Políticas de la Universidad Complutense de un extraordinario historiador, José Álvarez Junco, el autor de Mater dolorosa, el mejor libro español reciente sobre el siglo XIX. Me interesaba como periodista porque la clase de despedida de un maestro tiene un componente sentimental y docente de alto valor noticioso. No hay tantos maestros verdaderos, y Junco lo es; por tanto, ver cómo dice adiós era para mí sumamente interesante. Lo hizo con sencillez, explicando la importancia del Estado a un grupo de estudiantes de varias nacionalidades, en una sala amplia y entonces bien iluminada, sentado sobre una mesa de formica, y andando a veces hacia una pizarra verde donde escribió las palabras fundamentales (Legalidad, entre ellas) de lo que iba diciendo. A él le hizo gracia (lo dijo cuando empezó esta última clase) que hubiera empezado su historia como profesor, hace medio siglo, hablando de las virtudes del anarquismo y acabara explicando la importancia del Estado. Me interesaba como periodista, y así lo conté. Pero también me traía evocaciones de mi época de estudiante (cuando escuchábamos entusiasmados al maestro Emilio Lledó en La Laguna) y fue muy importante para mí escuchar (antes de la clase propiamente dicha) sus reflexiones como ciudadano. Él me dijo, en la conversación que tuvimos en el comedor de la Facultad de Políticas, que su generación, que es en cierta manera la mía (me lleva siete años, nada), ha fracasado en la construcción de una Universidad moderna. ¿Por qué? Por la mezquindad universitaria, porque se forman alumnos para que luego se integren en los clanes, para que se perpetúe la endogamia que ha impedido el crecimiento autocrítico de la Universidad. Tú glosas otro aspecto del fracaso de la enseñanza en España: la mezquindad política. Por azares de mi vida periodística, yo viví en primer plano ese portazo del PP a las aspiraciones de Ángel Gabilondo. Le dijeron que no al pacto por puros y espurios intereses electorales. Tienes razón. Como decía mi madre, tienes razón “pero vas preso”.