X
lunes mineral>

Necesidad perentoria – Por Salvador García Llanos

   

Los usuarios de la mal llamada estación de guaguas del Puerto de la Cruz, en la avenida Hermanos Fernández Perdigón (las dependencias y las características de lo que hay no responden exactamente a eso) padecíamos la semana pasada las inclemencias meteorológicas y las carencias de aquélla. Apenas dónde acomodarse o refugiarse. El problema dura todo el año: llueva o reviente el sol del mediodía durante el verano. La actual solución es provisional después del cierre judicial del edificio por razones de seguridad (por cierto, han instalado en la plaza superior que da a la citada avenida tinglados y puestos de feria, con lo que se suscitan las dudas sobre la misma seguridad y el aspecto de la provisionalidad se acentúa). Hemos dicho que extraña considerablemente el que no haya una demanda social más intensa respecto de una dotación que es una especie de puerta de entrada y salida a la ciudad, con miles de nativos y turistas utilizando el transporte público colectivo. Si se compara con la efervescencia advertida en otra expectativa (la construcción de una infraestructura marítimo-portuaria de muy dudosa rentabilidad, digan lo que digan), no hay color. Pero entre el pasotismo, la indolencia y la resignación, la sociedad portuense se va acostumbrando, de modo que le da igual ilusionarse en vano y dejarse llevar por la confusión que tragar con una provisionalidad prolongada en pleno centro de la ciudad para algo tan serio como el desplazamiento o la movilidad. El caso es -y de ello hay que congratularse- que el Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación del Puerto de la Cruz lleva tiempo trabajando en la materialización del proyecto de una nueva estación que se ejecutaría en el suelo de la ya clausurada y en terrenos colindantes que tienen un uso dotacional. Los avances en la tramitación, aunque su trascendencia haya pasado inadvertida, se plasmaron en el encargo del Estudio de Viabilidad y Anteproyecto, coordinado con Gobierno de Canarias, Cabildo, oficina técnica municipal y la compañía TITSA. Paralelamente, desde la propia gerencia del Consorcio se inició el procedimiento para adjudicar la asistencia técnica que ha de sustanciar la redacción del proyecto de la nueva estación. Según los planes previstos, en la primera quincena del presente mes se debía ultimar verificaciones técnicas para someterlo a aprobación. En lo que respecta a financiación de las obras (que si no hay complicaciones, comenzarán a lo largo de la próxima primavera), se hará según lo ya convenido entre el Consorcio y el Cabildo, sin perjuicio de la recuperación de lo que aporte el primero con cargo al canon que se establezca en la adjudicación de la concesión para la construcción y explotación de la superficie comercial y aparcamiento subterráneo a construir en el resto de la manzana. Confiemos en no haya más trabas ni demoras. La ciudad necesita esa estación de forma perentoria. La estampa de la provisionalidad actual es impropia y muy poco edificante.