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Queridos Reyes Magos… – Por Domingo J. Jorge

   

Sí, esta tarde, cuando, como en los cuatro años anteriores, vaya a ver la Adoración al Niño de los Afligidos, en el Santuario del Cristo de La Laguna, le llevaré mi carta a los Reyes Magos. Se la entregaré a Baltasar. Me sumaré a la ilusión de mis hijos, y el resto de pequeños que allí estarán, sin fallar a la cita, porque entre esos rostritos y sus Majestades de Oriente existe una relación que no se traiciona, y una cita a la que ambas partes acuden todos los años. La infancia es así, gracias a Dios, así de fiel, y Melchor, Gaspar y Baltasar, nunca fallan en escuchar y sonreír a nuestros peques.

Nosotros a veces sí incumplimos esa norma, quizás por haber perdido esa inocencia. Pero se han puesto a pensar cómo crecemos cuando nos sentamos en el suelo para jugar y participamos de la fantasía de nuestros hijos. Cuando nos metemos en sus historias de caballeros y vikingos de Famobil. O cuando jugamos a las casitas y los supermercados con nuestra enana.

¿Cuánto crecemos? Crecemos hacia donde no solemos entrar, hacia adentro. Regresamos a una edad que jamás debimos abandonar. Algo así le leía el viernes a José Juan Rivero en su Positivando en nuestro DIARIO DE AVISOS. Y es verdad, no entiendo la causa por la que la naturaleza nos deja que esa infancia, y ese ser niño, nos abandone.

Yo, se reirán, les pido a los Reyes Magos que me devuelva algo de esa esencia infantil, de esa sencillez en hacer las cosas. Pero no lo pido sólo para mí, sino para quienes me rodean, y para nuestros gobernantes, y para quienes llevan las riendas de nuestra región, y para quienes cuidan de las lindes y gestiones de esta España, que dicen que también es nuestra.

Se imaginan si todos nosotros, esos que nos llamamos adultos recuperásemos esa miguita de inocencia infantil que perdimos del todo hace unos cuantos años, y nos diésemos cuenta de que las cosas son más fáciles, si las hacemos fáciles.

Sí, hacer las cosas más fáciles. Entender que lo importante no está en lo grande, sino en lo sencillo. Es decir, que todo eso que nos gustaría tener, nos sobra. Lo que si deberíamos buscar y lograr alcanzar es aquello que nos da la felicidad. Esa felicidad de los pequeños, cuando miran a los ojos a los Reyes Magos. Feliz Día de Reyes.