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Segunda pantalla – por Ylka Tapia

   

El aumento de las conversaciones en los medios sociales sobre contenidos televisivos ha consolidado a la denominada segunda pantalla en los hogares españoles: 1.290.697 espectadores sociales únicos en diciembre de 2013 reflejan la tendencia al alza de este comportamiento, que algunas cadenas de televisión están comenzado a explotar mediante programación transmedia. Estas audiencias, fácilmente medibles y competitivas, esbozan una singular imagen de la industria audiovisual, influyendo indefectiblemente tanto en la producción como en la publicación. Así, los presentes datos, publicados en el último informe de Tuitele, muestrean un conjunto de parámetros tales como programas, emisiones, engagment, (involucrar al telespectador en la narración), géneros, cadenas y hasta presentadores, en un análisis cuantitativo positivo que no necesariamente lo es en cualitativo.

La audiencia con identidad digital participa activamente en los contenidos de entretenimiento, concretamente en uno de los subgéneros más populares de los reality shows: los talent shows, seguidos muy de cerca por las emisiones deportivas. En el acumulado de 2013, La Voz lideró la lista de los programas más comentados, ocupando el primer y tercer puesto con un total de 1.124.786 comentarios y 382.785 espectadores sociales -Gran Hermano Catorce logró el segundo y cuarto con 990.297 y 356.619 respectivamente-. Por tanto, Telecinco es el indiscutible vencedor en esta nueva pugna: acaparó el 39% de las respuestas en diciembre; es decir, cuatro de cada diez tuits referían a su programación. No es necesario continuar profundizando para extraer conclusiones respecto a nuestro tipo de cultura televisiva, en la que se ratifica, una vez más y sin los controvertidos audímetros, que no interesa la temática científica o artística, por ejemplarizar, salvo honrosas excepciones de corte social -la Sexta, de hecho, consiguió hacerse con la tercera plaza en el ranking de cadenas gracias a Salvados, El objetivo, etcétera-.

76,5 fueron los millones de comentarios recogidos en el último año en las plataformas digitales sobre la llamada erróneamente caja tonta. Millones y millones de mensajes insustanciales y banales, en unos espacios que se presuponen críticos. Poco valor tienen como posible superación de los medios convencionales a tenor del actual análisis. Así que, cabe preguntarse: ¿quién es el responsable último de la cultura de lo fácil?

@malalua