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Sentido común – Por José David Santos

   

La razón no debería estar cegada por la ideología, aunque también soy de los que cree que más allá del raciocinio, el ser humano posee intuiciones -y eso que se da en llamar sentido común- que en bastantes ocasiones debe imponerse para salvaguardar, precisamente, nuestra humanidad. La cúpula del Partido Popular, por ejemplo, se ha bajado del burro en cuanto a la reforma de la ley del aborto, no tanto porque las razones que sostenían el anteproyecto del ministro Gallardón las crean contrarias a nada, sino porque, simplemente, en la mayoría de los denominados barones anida la sensación de que estaban metiendo la pata. Y es que si escuchas las valoraciones de algunos líderes del PP sobre el asunto, uno no encuentra argumentos -algo que Gallardón sí usa- para estar en contra de la nueva normativa.

Hablan de necesidad de consenso, de que no están en la línea de la ley propuesta -pero no indican en qué sentido-, que “esto hace daño al partido”, etcétera. Les cuesta reconocer, sencillamente, que a la reforma se opone la inmensa mayoría de sus propias votantes y una gran parte de la sociedad que se dice avanzada en España. Se han caído, por suerte, en la marmita del sentido común y han salido de ella solicitando diálogo y cierre de filas con el resto de fuerzas políticas; ellos, que en sus mayorías absolutas imponen (como todos) sus criterios, a veces, de manera arrogante. Ante esa reacción otro sector del PP sigue erre que erre con lanzar un mensaje de que lo están haciendo bien. Es el caso de la señora De Cospedal, quizás la peor portavoz de los populares en su historia, incluido el esperpéntico Miguel Ángel Rodríguez, y que en la rueda de prensa posterior a la reunión en la que su jefe, Mariano Rajoy, pidió a Gallardón que aflojara con el planteamiento sobre el aborto, tiró de eufemismos para no admitir lo obvio y es que se habían equivocado. Como en otras ocasiones la política se agarra a razones y argumentos propios y los lanza a la sociedad como verdades absolutas aunque en su fuero interno, como es el caso del aborto, sepan, intuitivamente, que cometen un grave error. Poco humanos que son en demasiadas ocasiones.

@DavidSantos74