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Sin vuelta de tuerca – Por Román Delgado

   

No sé por qué razón yo andaba estos días tan despistado que ni me enteré hasta la misma jornada de ayer de que el apretón de manos de Rajoy y Rivero en el palacio de la Moncloa iba a ser a las 17.00 (registro de la Península), una hora antes (que no menos) en Canarias. Ese lapsus, fruto del más ancho istmo que me separa de la redacción de un periódico, me ha jugado una mala pasada y ha sido óbice para que en este momento (antes de las 16.00 de ayer) no pueda dar a todo lo ocurrido allí otra “media vuelta de tuerca”, que siempre viene bien y debe ser el papel estelar del informador. No dudo de que aquella cita (del más alto nivel, reunión de Estado, lo máximo de lo máximo, lo más de lo más…) haya sido resolutiva, lo que en voz de las partes no siempre implique realmente útil para la colectividad; haya merecido la pena, o incluso haya servido para definir eso que ahora está de moda y se denomina “nueva hoja de ruta”, esta vez para el acercamiento del Estado a Canarias, o a la inversa, si lo plantea el PP. Y todo esto, como suele tararear hasta la extenuación CC y su socio, para atender las singularidades, el alejamiento y el fraccionamiento del territorio canario, que además es ultraperiférico (¿saben…?); o sea, que está en casa del carajo, allá abajo y que además cuesta un follón, mucho dinero y largo trayecto en avión llegar a él para ver desde el aire al menos el Teide o Roque Nublo. A ver…, que somos África y no estamos a tiro de piedra de casi ningún sitio válido para uno fotografiarse como europeo en suelo de este continente. Toda esta secuencia algo bronca viene a cuento de que, por aquel maldito fallo horario con origen en la distancia…, he tenido que girar hasta casi marearme, estado que no alcancé porque tenía al lado Los adioses de Onetti, en una edición en la que el propio narrador conecta, gracias a una nota de autor titulada Media vuelta de tuerca (Grijalbo Mondadori, 1995), con una idea servida en el prólogo por Herr W. Luchting. Onetti dice sobre una afirmación del crítico: “[...] Luchting aventura [...] una media vuelta de tuerca que nos aproxima a la verdad, a la interpretación definitiva de [la historia]. Pero sigue faltando una media vuelta, en apariencia fácil pero riesgosa, que no me corresponde hacerla girar”. Y remata: “Lo importante es que gracias a Luchting [...] nos vamos acercando”. Yo deseaba emularlo, pero ya será otro día.
@gromandelgadog