X
el almendrero de nicolás > Paco Déniz

A trompicones – Por Paco Déniz

   

A quienes quieran construir una sociedad con los mínimos democráticos exigibles no les queda otro camino que andarlo a trompicones. Es increíble que cada paso en el avance hacia una sociedad más justa, la derecha no haga sino poner obstáculos uno detrás de otro para desalentar el impulso democrático. El proyecto de ley del aborto de Gallardón es el ejemplo más claro que tenemos ahora mismo, tanto que hasta los suyos se le han echado encima.

Pero hay otros ejemplos como el impulso hacia la consulta de autodeterminación en Cataluña. ¿Cuántos obstáculos no habrá de sortear la ciudadanía catalana para culminar dicho proceso consultivo, repito, consultivo? Para llevar la energía del pueblo al objetivo elegido (la independencia) hay que tener en cuenta que el camino no sólo no es recto, sino que está lleno de atajos y desvíos provisionales que habrá que sopesar para elegir la opción que menos coste tenga.

Ayer, el parlamento catalán volvió a dar otra lección de cómo deben hacerse las cosas, cosas tan justas que hasta rompieron la disciplina del voto del PSOE, que parece ser una condición para el avance de los pueblos, romper la disciplina de los partidos tradicionales. Igual ocurre en el país vasco, no basta que los presos de ETA acepten la política penitenciaria, la reinserción individual, no, el gobierno sigue haciendo redadas igualmente como si nada se moviera en el entorno abertzale. Viven impertérritos en su política de mano dura contra las vascongadas. Pero los vascos son pertinaces y tienen la cabeza dura, ya preparan una iniciativa similar a la de Cataluña, pronto se juntarán desde Durango hasta Iruña en otra demostración cívica de demanda popular de autodeterminación.

En fin, cómo serán los trompicones que hasta los de Burgos han tenido que llegar a extremos. Cuando uno pensaba que allí sólo había frío, morcillas y algún colega de la mili, resulta que también hay demócratas, aunque para el PP sean Filoetarras y gamberros. Consideración ésta última de la que parece contagiarse el alcalde de Aguere, el bueno de Clavijo, que no se le ha ocurrido otra cosa que pedir refuerzos policiales para la visita de Wert a la inauguración de la catedral.
Así andamos, a trompicones.