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¿Y por qué la derecha no reconoce nada? – Por Pedro Calvo Hernando

   

El paso dado por el colectivo de presos de ETA tiene una importancia extraordinaria y creo que es absurdo e incluso ridículo cualquier intento de minimizarlo o de no reconocer su trascendencia.

Nos hemos pasado media vida exigiendo a la banda terrorista la mitad de las decisiones y reconocimientos que se contienen en el comunicado de los presos como para que ahora nos andemos con tonterías y con interpretaciones fuera de la realidad. El reconocimiento del daño infringido a las víctimas y la aceptación de la legalidad vigente vienen a colmar aquellas exigencias, que casi nadie imaginaba entonces que algún día serían cumplidas. Y vienen a anticipar lo que falta: el desarme y la disolución de la banda.

Hay que decir que desde el cese definitivo de la práctica de la violencia terrorista que anunciaron hace más de dos años se había marcado un camino irreversible en la solución del que durante muchos años fue el gran problema de la convivencia en España. La derecha no reconoció nada hace dos años, quizá porque sucedió bajo el Gobierno socialista. Y la derecha no reconoce nada ahora quizá por no perjudicar sus intereses ante su electorado ultra. Poner tanto énfasis en el desarme y la disolución equivale a pensar que esas dos decisiones no se van a tomar, cuando todo el mundo sabe que va a ocurrir lo contrario sin ninguna duda.

No podrá decirse que esta derecha habrá contribuido gran cosa a la solución de una tragedia que nos oprimía durante casi medio siglo. Igual que no podrá decirse que ha contribuido al mantenimiento del Estado social de derecho y de libertades que había heredado de los anteriores Gobiernos desde la Transición. Esa sí que era una gran herencia recibida, que ellos se han dedicado a menoscabar y destruir.

Incluyo ahí el intento de fulminar la ley de plazos en el tema de la interrupción del embarazo y su responsabilidad en la desafección hacia España de una buena parte de la sociedad catalana. Baste solo con recordar las decisivas ofensiva y denuncia ante el Constitucional contra el Estatut y aquella terrorífica campaña anticatalana. ¿O no?