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Agujero negro – Por Román Delgado

   

Epaña en algo se parece al dibujo que encadena Lewis Carroll en su archiconocida historia Alicia en el país de las maravillas. Realmente no creo que este símil sea el más correcto, pero, como todo tiene su vuelta, he conseguido llegar a su revés y entonces sí que me sirve, y del todo. De Alicia… jamás se me olvidará una velada mágica en el antiguo teatro Leal (el de hace 20 años), en la que se puso en escena una coreografía apoyada en ese texto tan dado a ser multi-interpretado. Fue emocionante, luminosa, policromática, vigorosa, brillante, excelsa, onírica, sensual: algo inolvidable. Ese recuerdo a veces me enfanga, como ahora, y es el charquerío que se crea, tras voltearlo y colocarme en el reverso, el que me permite, a basa de retórica, metáfora e hipérbole, llegar casi de manera directa a los personajes y personajillos que más me gustan; también a los que más me disgustan. En este grupo siempre están los analfabetos funcionales que no se creen ni por asomo que puedan formar parte de esa leva, los atrevidos y los chulos. En el otro lado, el bueno, casi siempre, con firmeza y solidez, los que piensan, los que tienen criterio y los que no han tirado la toalla. Y no hablo de peleas en el ring. Nada de eso. Hablo de que la estulticia y el borreguismo, ambos de manera exponencial, se han hecho fuertes en la política y los partidos, y de que esta plaga, de seguir todo como va (y así será…), amenaza con ser bíblica. Es una exageración pequeña, mucho más un desahogo. Lejos de prohibir que la gente se reúna en la esquina de un ministerio o de que las mujeres decidan sobre lo que llevan dentro, la táctica hoy debe ser, ¡menuda ocurrencia!, meter dinero público en I+D+i para dar con la clave de la máquina que detecte al borrego, al matado y al matarife, siempre empezando por los que combinen esos tres apelativos, llamados peligrosísimos. En el país imaginado por Alicia, pero al revés, falta magia, brillantez y valentía… Y mucha honradez. El anverso, lo coherente, no su revés de realidad ex profeso, lo han pulido unos cuantos con papel de lija que se mete gratis en las urnas. No todos son iguales ni quieren serlo, pero, tal y como se ha puesto la cara vista de resbaladiza, hay que tener mucho cuidado: se patina muy fácil y la caída al otro lado, agujero negro lleno de colorines; o sea, al revés, se celebra con cava, cochazo, sueldazo y regalazo. Sólo me interesa la cara A de esta Alicia… Siempre será mejor que la apestosa, furtiva: un fos de agujero negro.

@gromandelgadog