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Y ahora ¿el Gobierno? – Por Fernando Jáuregui

   

Me preocupa, la verdad, que Mariano Rajoy ande tan sobrado. Cierto que pienso que ganó el debate sobre el estado de la nación -teniendo al BOE de tu parte, con la posibilidad de sacar medidas favorables de la chistera, siempre resulta más probable la victoria, de acuerdo; pero, en mi humilde opinión, ganó-. Cierto que las cosas macroeconómicas, lo piensa hasta Moody’s, van mejor. Pero hay asuntos que no van bien y que el presidente Rajoy, que anda levitando por los pasillos de la Moncloa, parece que no piensa atacar; vive momentos de gloria, acaso sin reparar en que nada hay más perecedero que la gloria. Y, así, cuando el Tribunal Constitucional acaba de dar un varapalo al anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, y cuando hasta la comisaria europea de Interior ha propinado un sonoro cachete a la actuación de las Fuerzas de Seguridad en Ceuta, va Rajoy y advierte a quien le quiera escuchar que el actual titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, es un gran ministro y que no piensa cambiarlo. Supongo que lo mismo diría, si le preguntásemos, de Alberto Ruiz-Gallardón, Wert, Soria, Mato, Montoro o cualquier otro integrante del Ejecutivo puesto bajo los focos de la opinión pública con causa o sin ella. Es ya un chiste asentado que el presidente quiere ingresar en el libro Guinness de los récords a base de mantener a su elenco ministerial intacto más tiempo que ninguno de sus antecesores. Y la cosa sería comprensible si no fuese porque algunos ministros están quemados, otros deberían ir a más altos -o más bajos- destinos y alguno se muestra ya obviamente cansado de la pelea. La verdad es que el debate que ha ocupado tres días de esta semana se ha desarrollado en un clima en el que resultaba difícil olvidar que el Partido Popular obtuvo una mayoría absoluta en las últimas elecciones, y el Presidente, a quien pocas veces se ha visto tan seguro, actuó en consecuencia. Pero pienso que no resulta inútil -o sí…- insistir una vez más en que esta es la hora de la política, y es precisamente política lo que no, repito, no, se está haciendo. Bienvenidas sean las medidas económicas que pueden alegrar nuestros bolsillos. Pero yo esperaba algo más que eso del debate y sigo esperándolo ahora que el debate ha concluido y nos sumergimos en la perspectiva de las elecciones que vienen. ¿De verdad que Rajoy ni siquiera va a cambiar a un par de sus ministros? No me lo puedo creer.