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Anuncio de ETA – Por Leopoldo Fernández

   

La organización terrorista ETA se dispone a anunciar mañana mismo algún tipo de “aportación significativa” al llamado proceso de paz en el País Vasco. Se trata del enésimo elemento propagandístico de la banda criminal, que sigue empeñada en situarse en medio de un escenario inventado en el que los gobiernos de España y Francia han de someterse a sus perversos designios ya que ambos países estarían en una guerra imaginaria contra sus pistoleros cuando es justamente al revés, como acreditan los más de 850 asesinatos y los incontables atentados cometidos a lo largo de más de 50 años de una trayectoria propia de forajidos y genocidas. Para complementar y solemnizar semejante anuncio, los miembros de la Comisión Internacional de Verificación del cese de la violencia decidido por ETA en octubre de 2011, un grupo de cinco dirigentes expertos en conflictos, a los que el Gobierno español nunca ha reconocido ni ha prestado la menor atención -entre otras cosas porque su pretendido altruismo es interesado y porque han demostrado siempre una inclinación indisimulada hacia las demandas de los terroristas-, se va a trasladar a territorio vasco para entrevistarse con autoridades y representantes políticos, sindicales y de la sociedad civil. Como bien ha dicho el ministro del Interior, ya está bien de tanto teatro. Lo único positivo que cabe esperar de ETA es su autodisolución, la entrega de las armas, el público arrepentimiento tras su vida infame, la petición de perdón por sus múltiples acciones criminales y por el daño causado a miles de familias, y la colaboración con la justicia para el total esclarecimiento de cerca de 300 actos terroristas aún impunes. Sólo así podrá haber luego generosidad y facilidades para que los antiguos terroristas puedan integrarse en la sociedad. Pero, no puede haber paz verdadera sin el cumplimiento de esos condicionantes básicos para la normalización de la vida pública y ciudadana. Bastantes objetivos políticos han logrado los etarras, apoyados por sus amigos y seguidores y con la colaboración de un Tribunal Constitucional desacreditado y utilizado por el gobierno como punta de lanza de unos intereses más que sectarios. La presencia de Bildu, Sortu y toda la patulea de organizaciones proetarras en instituciones nacionales y autonómicas constituye un ejemplo bochornoso del deterioro democrático del Estado, incapaz de defenderse y defender a los ciudadanos de los auténticos enemigos del sistema. Mientras tanto, a ETA y sus adláteres es preciso no darles tregua ni facilidades, y seguir persiguiéndolos, en España y el extranjero, hasta su derrota final, con los medios propios del estado de derecho, en defensa de los intereses generales del país.