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La aviación y su casta – Por Tomás Cano

   

Seguro que usted será uno mas, de las personas que viaja con frecuencia y si por casualidad es uno de los que va a viajar en avión, debe estar preparando no solo para enfrentarse a la excitación del viaje, o la monotonía porque lo hace muy seguido cosa natural que va unida algunas veces a la ilusión de hacerlo. Pero conviene que sea precavido, porque antes de llegar a su destino y después al regreso, pasara por una experiencia inolvidable que es el transitar por el mundo de los “celestes”, porque no se si sabe que en la aviación el mundo esta dividido en “celestes y terrestres”. No se haga ilusiones, usted es un terrestre. Voy a intentar explicarle desde mi punto de vista como identificara esa casta. Como ocurre en el Tíbet las palabras “hueso” y “raíz” son muy importantes para ellos. También para la casta de celestes, el mundo humano esta hecho de hueso y raíces. A los huesos se les llama casta. En China se creía que los huesos tenían algo que ver con los umbrales de las puertas. Por eso los umbrales de las puertas de los aeropuertos son altas, mientras que las de los terrestres son bajas. A los celestes el tener el umbral muy alto les permite entrar y salir de las nubes. Todo esto que puede parecerles una fantasía no lo es.

Cuando cruce usted la puerta del aeropuerto entrara en un mundo en general desconocido, donde las personas que trabajan en el mismo hablan un idioma distinto al suyo. (cheking, boarding, gate, low cost, ryanair, emergency, exit, delay, etc., etc.). Pero no se preocupe en exceso, usted ira sorteando todas estas barreras magníficamente, solo tenga paciencia y sobre todo no se caliente, sea feliz, piense en llegar a su destino. Cuando llegue al aeropuerto diseñando para gloria del arquitecto de turno no se preocupe de las incomodidades, al fin y al cabo con suerte estará usted en el muy poco tiempo. Diríjase al mostrador de facturación allí encontrara largas colas, es normal. Cuando llegue su turno no se olvide de identificarse correctamente y no se preocupe si la persona que le atiende no levanta los ojos del ordenador, es normal, recuerde lo de la casta. Si le comunica que tiene retraso su vuelo, sobre todo mantenga la calma, procure buscar algún bar y tomarse alguna bebida que no sea estimulante. No pregunte, espere, cuando llegue al bar encontrara algunas personas en la barra mezclada con los viajeros que usan un walky talky, esos aparatos que permiten comunicarse con otras personas que están en la lejanía o tal vez entre las nubes, no pregunte a esas personas vayan o no con uniforme. Si no llevan uniforme recele porque pueden ser ejecutivos del aeropuerto en servicio, y si entre ellos hay uno con chaqueta y corbata que es el centro de atención de todos ellos ni se atreva, ese es el Director del aeropuerto es un intocable, en pocas palabras, es un BHODI el árbol de la iluminación en chino. Si debe protestar hágalo solo cuando sean mayoría de lo contrario absténgase, procure a pesar de todo hacer gala del don del silencio, que siempre supera las palabras. Cuando haya pasado todos los interminables controles, necesarios para identificarse y suba al avión, recuerde que sigue en un mundo ajeno al suyo la única ventaja que tiene es que ha dejado de estar en un edificio que es un monopolio, y como tal debe ser conservado según sus propietarios que tienen un afán recaudatorio incontrolado y que es capaz de poner en situación difícil a las compañías aéreas. Si en el avión le dicen que tiene que pagar su comida y bebida, no se extrañe ahora se esta de moda. Pague o por el contrario la próxima vez procure llevar consigo un bocata de casa, recuerde siempre la frase de Charles Reader: “Una sonrisa su espada”.

Para terminar decirle que lo único verdaderamente fascinante del avión, es el hecho de que una maquina parecida a un tubo de acero le trasladara de un lugar a otro en un breve espacio de tiempo y que tal vez eso le compense de todos los obstáculos que ha tenido que sortear y le recuerde lo que escribió Neruda: “Vuelas sobre el mundo inmóvil, en la altura. Cielo puro, viento nulo”.