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Bauzá desnuda a Soria – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Ha tenido que ser el presidente de la comunidad autónoma de las Islas Baleares, José Ramón Bauzá, del PP, quien acabe por dejar en evidencia los denodados esfuerzos de José Manuel Soria por abrirle a Repsol la llave de las aguas cercanas a nuestro archipiélago. Los fundamentos intelectuales del proyecto petrolero chocan de forma clamorosa con el principio de la comparación: lo que el PP canario defiende para las Islas es rechazado a voz en grito en cualquier otro territorio de la geografía española. Y hay que reseñar que esto ocurre en Baleares, donde Bauzá gobierna con mayoría absoluta y sin embargo sostiene sin ambages el rechazo a las prospecciones en aguas cercanas a su archipiélago. Leyendo su argumentarlo se podría afirmar que lo tomó prestado de Paulino Rivero, pues ambos presidentes de comunidades insulares defienden exactamente lo mismo y por las mismas razones: las condiciones ambientales y la difícil compatibilidad con el turismo hacen poco recomendable la explotación de hidrocarburos en el mar cercano a Baleares; y a Canarias. Así de claro. Además, hay un precedente de equivalencia argumental entre Bauzá y Rivero, y tiene que ver con otro empeño de Soria en perjuicio del interés de las Islas. Se remonta a los primeros meses del mandato de Rajoy, cuando las bonificaciones a las tasas de los aeropuertos canarios fueron suprimidas por decisión sumarísima del Ejecutivo central, con el ministro canario como principal impulsor de la misma. Y esto dijo Bauzá el 11 de enero de 2012: “Nos da igual el mecanismo que se utilice, pero lo que está claro es que la bonificación es muy útil y ha permitido que en 2011 Canarias haya alcanzado su récord histórico de turistas”. Al final ha sido el propio Gobierno central, urgido por las dificultades que sufre el aeropuerto cabecera del PP, Madrid, el que ha abierto la mano con esto de las bonificaciones aeroportuarias. ¿Conclusión? Que los presidentes de Canarias y Baleares, dos tipos muy diferentes de distinta adscripción política, tenían razón y tuvieron el valor de poner por delante el interés general a cualquier mezquindad partidaria. Pues con el petróleo ocurre lo mismo. Vivimos en un mundo interconectado en el que la diferencia de trato es imposible de ocultar, y en el que resulta fácil encontrar equivalencias como esta del riesgo asumido por dos territorios frágiles a los que se pretende imponer el trágala dictado por una multinacional. La explotación de hidrocarburos en Canarias merece un debate mucho más serio y, desde luego, menos forzado por decretazos que solamente favorecen a la parte privada. Ya no lo dice solamente Paulino Rivero; lo dice, desde la acera del PP, el presidente balear.