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Bermúdez y Cardona – Por Cristina Molina

   

El berrinche de Juan José Cardona en relación al caso padrón continúa in crescendo. Si bien la Fiscalía ha archivado el caso, ratifica que el fraude se ha producido. Esta y no otra es la cuestión y quien ponga en el centro del debate a otro alcalde que no sea José Manuel Bermúdez estará desviando la mirada por muy relevante que sea la pluma o destacado el micrófono. Nadie se queda callado al recibir un trozo de tarta más pequeño que el que le corresponde. El reclamo de Cardona es razonable. Estoy convencida de que la reacción de Bermúdez no hubiese sido demasiado distinta si el que hubiese alcanzado menos fuera su ayuntamiento. La capital grancanaria podría haber dejado de ingresar cinco millones de euros desde 1996, no es un mendrugo precisamente. Ya se ha dicho que Bermúdez debía ser un niño cuando ocurrió el copypaste. No se trata de culpabilizarlo a él, se trata del desdén que muestra, teniendo en cuenta que probablemente fueron los de su misma casa política que hoy representa los que falsificaron el padrón en su día. La soberbia con la que Bermúdez ha mandado a su homólogo a pedirle compasión a Rajoy se la puede permitir únicamente porque las posibles responsabilidades penales han prescrito. En una ausencia total de autocrítica, el alcalde cree que es una buena noticia el archivo del caso pese a que se reconoce que hay indicios de delito. Para más inri, el Ayuntamiento le pidió al INE que mantuviera los errores detectados para no perder financiación en lo que se decidía la solución. La jugarreta les ha salido bien, Zerolo no nos dejó a cualquiera. A Bermúdez no le molesta solo la actitud de Cardona, también lamenta que Sí se puede decida continuar con la vía judicial. A Coalición Canaria le molesta todo lo que sea denunciar sus prácticas sospechosas. La compensación que pide el alcalde grancanario es, sin lugar a dudas, justa. Se podría decir que es como la homologación en Educación: justa pero económicamente no posible.

@cristination