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el revés y el derecho>

Un caballero europeo – Juan Manuel Bethencourt

   

Creo que llevas razón, querido Juan, al afirmar que Arturo Maccanti es de esa clase de personas a las que uno ve cada mucho tiempo, pero con las que se diría que nunca se interrumpe la conversación. La charla se reanuda con la frescura de cinco minutos antes, en cualquier circunstancia, con cualquier motivo. A Arturo me lo encuentro por las calles frías del casco lagunero, pero su respuesta siempre es cálida, generosa, desprendida incluso al abrigo de unos ojos, los suyos, que transmiten tristeza. Nuestras charlas, siempre ocasionales, se producen por lo general en la Cafetería Venezia, que ambos frecuentamos, y en ellas salen a relucir casi siempre los orígenes de este gran lagunero natural de Pisa. Se junta el hambre con las ganas de comer, pues ambos somos italianófilos. Le suelo comentar lo siguiente: hay unas cuantas cosas que nuestra ciudad se puede contar a sí misma, a Canarias y al mundo, y una de ellas es su condición de ciudad vieja de gente joven, y perdona que insista con el argumento. Cuando digo joven incluyo a Maccanti, claro está, de hecho incluyo a todos aquellos seres jóvenes de espíritu y dispuestos a hacer del milagro de la convivencia un ejercicio reconfortante. Hoy añado otro elemento creo que muy entroncado con la personalidad de La Laguna, y es su vocación europea. Siendo el lugar donde vivo y trabajo, entiendo que el modelo de la buena urbe europea de mediano tamaño, respetuosa con su patrimonio pero al mismo tiempo vibrante de innovación, un lugar tolerante, generador de derechos y obligaciones, de responsabilidades individuales y colectivas, es un objetivo no sólo plausible sino también posible. Creo además que es el lugar que quieren disfrutar sus vecinos, incluidos aquellos que convocan el justo homenaje a nuestro poeta más señero. Por supuesto que pienso estar en el homenaje que la Federación Aguere ha organizado para honrar el legado de un caballero europeo, Arturo Maccanti, en San Cristóbal de La Laguna. Allí nos vemos, amigo.