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Cambios, no parches – Por Ramiro Cuende Tascón

   

Es lo que hacen los países con sentido de tales, cambios serios, no parches y pegotes como en este que, en un asunto tan vital como la educación. En los últimos años, salvo en la etapa del exministro Gabilondo, que casi consigue acordarlos a todos, no se ha hecho otra cosa que jugar con las pizarras y las tizas. Con el futuro del país, con la sola y muy nuestra finalidad de meter y sacar al crucifijo y a sus portadores de las aulas. Un inculto litigio entre personas con porte ¿se les suponía?, que no han hecho otra cosa que mirar con disimulo al urinario vecino para ver la dimensión del problema. Entre otras cosas, para ver la manera más auténtica de dar satisfacción a la egregia religión española de toda la vida, la del tal Calvo, un facha con alzacuellos y a su machote interlocutor que le da cuerda para que se despache con toda suerte de imbecilidades. ¿Cómo lo ve? “En mis parroquias hace años que no hago colectas de Caritas porque se ha convertido en una ONG… Como las clases de religión las de este humanista, mejor acabáramos. Como dijo Bertrand Russell, se puede vivir sin religión, pero no sin ética. Japón sí ha afrontado el problema de la educación. Están probando un curioso plan piloto llamado “Cambio Valiente”. Un cambio conceptual que rompe moldes, y pretende formar a su infancia como “ciudadanos del mundo”. En esas escuelas no se rinde culto a la bandera, no se canta el himno, no se vanagloria a héroes inventados por la historia. Ya no irán a la guerra para defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazados de “patrioterismo”. Entenderán y aceptarán diferentes culturas, y sus miras serán globales, no nacionales. Se estudiarán cinco materias; aritmética de negocios, lectura, civismo: respeto a las leyes, el valor de lo civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo, y el respeto a la ecología, Informática: Internet, redes sociales y negocios on-line. Y, cuatro idiomas, culturas y religiones: la japonesa, americana, china y árabe ¿el resultado? Pues jóvenes que con 18 años; piensan, leen y hablan cuatro 4 idiomas. Y, por aquí, dale que te pego. Lo cardinal para Mariano y sus fieles correligionarios de pupitre; don Pelayo, los reyes godos, pulso y púa, religión, corte y confección, formación del espíritu nacional y esas cosas. Con esto, y unas pocas revalidas se acaba con tanto desmán. Y, ¿en lectura?, el Marca. Más de lo de antes, y a desfilar que suena el pito.