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Candidatos para Europa – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Una de las novedades relevantes de los próximos comicios al Parlamento Europeo, el domingo 25 de mayo, es el hecho novedoso de que será la próxima Eurocámara la encargada de validar el nombramiento del futuro presidente del Gobierno de la UE, la Comisión. No es que se trate de una revolución, pero al menos contribuye a despejar el panorama y a propiciar que los grandes partidos del continente deban ponerse de acuerdo a la hora de identificar a un candidato para relevar al lúgubre Jose Manuel Durao Barroso, protagonista de una etapa de vuelo rasante en el gobierno de los asuntos europeos. Y los nombres empiezan a salir a la palestra. Los socialistas europeos apuestan fuerte con la figura de Martin Schulz, actual presidente del Parlamento Europeo. Es un político de peculiar origen, librero de profesión, luego alcalde, finalmente eurodiputado, un socialdemócrata clásico que, quizá por ser de la misma nacionalidad, no tiene miedo a llevar la contraria a la canciller Angela Merkel y sus obsesiones germanizantes sobre la economía europea en su conjunto. Se diría que, en contraposición a la propia Merkel, el Partido Socialista quiere a un alemán europeísta como presidente de la Comisión. También exhibe un perfil político alto el aspirante de la izquierda unitaria, el griego Alexis Tsipras. Asimismo en este caso la nacionalidad del candidato es un hecho a tener en cuenta. Tsipras, un joven osado pero de discurso muy bien estructurado, es el líder de la oposición en Grecia y por tanto adalid de una resistencia sensata a las curas de caballo que no han terminado de solucionar los dramáticos problemas estructurales de la república helena. En un tono menor, el belga Guy Verhofstadt, que fuera primer ministro de su país, es el candidato del Partido Liberal, un moderado incurable con muchas horas de despacho en Europa. ¿Y el Partido Popular Europeo? Pues aún no tiene candidato designado, aunque crece la impresión de que será el luxemburgués Jean-Claude Juncker, expresidente del Eurogrupo, el finalmente designado. ¿Esto es bueno o malo? Nadie lo sabe, o desde luego no lo sabe el ministro español de Exteriores, que ayer no quiso mojarse al respecto. La cautela de José Manuel García-Margallo tiene su razón de ser, porque Juncker tiene dos avalistas muy poderosos, pero al mismo tiempo cuestionables a la hora de evaluar su candidatura. Es, en primera instancia, el candidato de Merkel, no un político de perfil propio sino un humilde (aunque astuto) servidor del poder establecido. Y el segundo bastión que sostiene la opción Juncker es ni más ni menos que esa comunidad financiera que tanto tuvo que ver con la crisis y que se ha ido francamente de rositas.

www.juanmanuelbethencourt.com | @JMBethencourt