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Se queda helado

   
El esfuerzo de los jugadores de Álvaro Cervera no se vio recompensado debido al tanto del defensor zaragocista. | JAVIER GANIVET

El esfuerzo de los jugadores de Álvaro Cervera no se vio recompensado debido al tanto del defensor zaragocista. | JAVIER GANIVET

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Santa Cruz de Tenerife

Injusto resultado ayer el obtenido por el CD Tenerife frente al Real Zaragoza. El empate final no refleja lo que se pudo ver sobre el mojado césped de un Rodríguez López al que ayer acudieron los seguidores más valientes del cuadro insular.

Los maños se llevaron de la Isla un punto gracias al único remate a puerta que hicieron en todo el partido y tras un fallo de Roberto, portero local. Los de Cervera pagaron sus fallos de cara a la meta de un brillante Leo Franco que supo contener a su rival en los momentos en los que peor lo pasaron los visitantes.

Lástima de esos errores y de que el CD Tenerife, cuando pudo, renunciara a finiquitar el duelo cuando ganaba por 1-0. Los hombres de Cervera quizás se replegaron demasiado durante buena parte de la segunda mitad, pero aún así, muy poco se puede decir en contra de su gran trabajo, sobre todo en lo defensivo. El Real Zaragoza se presentó en la Isla sin la intención de arrebatarle la pelota a los locales. Los maños esperaban, cerraban huecos y trataban de salir con velocidad en todo momento. Así llegaría la primera ocasión del partido, cuando Cidoncha en el minuto 15 robó un balón que acabó en las manos de Roberto. A pesar de no tener demasiada presencia en las áreas, Tenerife y Zaragoza ofrecieron 45 de calidad, entreteniendo a los valientes aficionados que desafiaron al frío, la lluvia y el viento y que saltaron de su butacas solo ocho minutos después de esa buena oportunidad.
Una gran jugada por la derecha de Suso, que dejó atrás con facilidad a Arzo, sirvió para que el de Taco pusiera un gran centro en la cabeza de un Juanjo que la empujó al fondo de las mallas. El delantero se estrenaba ante su público el día de su debut en el Rodríguez López. Mejor imposible.
Los chicharreros querían más y los maños no variarían demasiado su planteamiento. Los de Paco Herrera, que tiraron más a puerta que su rival en esta primera parte, evidenciaron su tremenda calidad en la parcela ofensiva, aunque con poco acierto.

Curiosamente la ocasión más clara caería del lado local, cuando Cristo Martín, al que se le nota falto de cierta confianza, disparó ante un Leo Franco que, con una sensacional intervención, recordó al guardameta que militó en el Mallorca o el Atlético de Madrid.

A partir de ese minuto 33, los visitantes trataron de lanzar pases al hueco, buscando el fallo de una defensa que se mostró férrea, bien apoyada por el trabajo defensivo de un centro del campo, especialmente Aitor Sanz y Ricardo León, absolutamente sobresaliente.

El primer aviso de los de Álvaro Cervera en la segunda parte saldría de las botas de Ayoze, que remató, muy desviado, un pase en profundidad que recibió de las botas de Suso Santana. Hasta el momento no era el mejor partido del jugador que estuvo en boca de todos a lo largo de toda la pasada semana.
El canterano, solo un minuto después, en el 47, lo volvería a intentar, pero esta vez encontró los guantes de Leo Franco, que despejó bien el esférico. La respuesta vendría por parte de Víctor, que no encontró la meta de Roberto.
Con todo, el duelo tenía el mismo ritmo de la primera mitad. Los aragoneses eran ahora los que querían dominar más la posesión, lo que aprovechaban los tinerfeños para tratar de salir con velocidad. La ofuscación de Ayoze Pérez en ataque era el principal defecto de los de Cervera que, en los primeros 15 minutos de juego de este tiempo no cedían una sola ocasión de gol a su oponente.

La insistencia del Zaragoza sí daba la impresión de que una de las ocasiones que rondaban el área de Roberto podría acabar dentro de su meta. Víctor, desde la mediapunta, creaba peligro sin llegar a concretar sus oportunidades, pero siempre dando la impresión de que en un zarpazo podía provocar la igualada.

Pero lo cierto es que sería Cristo Martín, tras otra buena jugada en banda de Suso Santana, el que dispusiera de otra buena oportunidad que no encontró portería.

Restaban por disputarse 15 minutos en los que el Real Zaragoza no llegaría con peligro a la meta de Roberto pero, como el fútbol es así, los maños empatarían. Fue tras un centro al área al saque de una falta, Roberto falló al medir su salida y Arzu, anticipándose, conectó un cabezazo que sirvió para poner la igualada en el marcador. Era sumamente injusto, pues era el primer remate del Real Zaragoza dentro de los tres palos, y había llegado tras 85 encuentros de juego y tras un trabajo defensivo de los de Álvaro Cervera casi perfecto.

Más lástima daría cuando, ya en el descuento, un buen córner servido por Édgar no encontrara rematador en Ricardo ni Ayoze. Sería Édgar el que, segundos más tarde, no pudiera anotar a puerta vacía desde fuera del área.