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La consulta – Por Jorge Bethencourt

   

El Gobierno de Canarias, en la polémica sobre las extracciones de petróleo, ha decidido poner sobre la mesa un argumento irrebatible socialmente hablando: pedir que hable el pueblo canario. El Consejo de Gobierno de ayer procedió a la botadura de una consulta popular sobre la explotación de crudo en aguas cercanas a las Islas. Una decisión estratégica que habrá de de pasar por el Parlamento de Canarias. Según los expertos juristas que asesoran al Gobierno, no hace falta desarrollar legislativamente lo establecido en el artículo 32 del Estatuto de Autonomía de Canarias. Y aunque esos juristas indican que Madrid no tiene vela en este entierro, ese mismo artículo del Estatuto dispone que se autorice la convocatoria de la consulta por la Administración central del Estado. Es bastante probable que el Gobierno del PP se oponga a la celebración de la consulta sobre el petróleo. Primero porque las explotaciones son una competencia de la Administración central, según viene manteniendo el ministro Soria. Y segundo porque lo último que le conviene a Madrid es permitir una consulta en Canarias cuando está negando un referéndum en Cataluña. No es lo mismo, ya lo sé. Pero la gente no está para sutilezas. Lo que va a conseguir el Gobierno canario es desgastar un poco más al PP enfrentado a sus desdichas. ¿Quién se puede oponer a que opinen los ciudadanos de las Islas? Negarse a la consulta equivale -en discurso político- a negarse a escuchar la voz de Canarias. O lo que es lo mismo, a partir de ese momento el Gobierno canario podrán presumir de no tener miedo a conocer la voluntad mayoritaria de todos los ciudadanos mientras que intentará dejar cada vez más aislado al PP. La decisión del Gobierno canario no va a alterar en lo más mínimo el marco jurídico y administrativo de las prospecciones, pero sitúa a José Manuel Soria y el Gobierno central en el terreno del desgaste político. Les va a obligar a denegar la consulta con un argumentario más o menos afortunado, pero siempre insuficiente. Nadie va a entender que se hurte la voz de los canarios en un tema que les afecta directamente y en el que casi todo el mundo, hasta ahora, se erige en intérprete de sus deseos. Ahora ya no será así. Y no descarten que en Canarias se haga una consulta con o sin permiso de Madrid. Ya puestos…