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Una decisión inoportuna – Por Francisco Pomares

   

El mismo día que el Parlamento de Canarias, por acuerdo de su mesa y Junta de Portavoces decidió censurar el comportamiento de Willy García en la Comisión parlamentaria de control de la televisión canaria, el presidente Rivero se presentó acompañado por García en Las Palmas de Gran Canaria en el acto de constitución del Consejo Canario de la Cultura, en el que -casualidades del momento- se incorpora (por decisión del Gobierno) el reprobado (por decisión del Parlamento). Lo cierto es que -aunque lo parezca y mucho- la decisión de incorporar a Willy al Consejo no es una provocación, de esas que tanto gustan a este presidente al que nunca le tiembla el pulso: la incorporación a García -en su calidad de director general del Ente- al Consejo que asesorará a no se sabe quién en el Gobierno en materia cultural, es previa a la decisión de la Mesa y la Junta de Portavoces de recriminar y afear al director del Ente por ridiculizar y amenazar a una diputada en sede parlamentaria. El Consejo Canario de la Cultura al que se integra el amigo del presidente, el licenciado en la Universidad de la Vida que nos trufa la programación con viejas películas del Oeste, recitales de Pepe Benavente y romerías varias, es en realidad un organismo de marcado carácter institucional, integrado por miembros del Gobierno y por representantes de los cabildos, y cuya sorprendente función es asesorar al propio Gobierno (el Gobierno se asesora a sí mismo), aunque como ya no hay Consejería de Cultura, ni viceconsejería, parece un poco raro que se monte un organismo para asesorar a un director general, que seguramente lo debe necesitar mucho. Al margen de lo inoportuno de su nombramiento como consejero cultural y dos piedras, Willy García podrá desarrollar un espléndido trabajo explicando -de director general a director general- la enorme importancia que se da a la Cultura en televisión, la abundancia de noticias y programas sobre literatura, cine, teatro, danza, pintura, creación artística… o el maravilloso programa especial sobre el fallecimiento de nuestro escritor contemporáneo más influyente, Isaac de Vega, con declaraciones y entrevistas a sus coetáneos y a los críticos literarios que han estudiado y ponderado su obra, y que jamás se realizó, quizá porque el presupuesto del Ente se usa para pagar seguros de responsabilidad civil. Willy García podría presentar también la programación de estos últimos años dedicadas a la cultura autóctona, a la historia y geografía de las Islas, a nuestras tradiciones. Y no necesitaría un pen-drive para aportar toda esa ingente información. Pueda llevarla escrita en la uña de su dedo meñique.